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	<title>civiNova.com &#187; &#8220;Angel Silvelo&#8221;</title>
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	<description>La ciudad de la cultura</description>
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		<title>Joe Dunthorne, Submarino: la madura inmadurez de un adolescente.</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 11:16:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[La madurez como proceso evolutivo en la  vida de las personas tiene varias etapas, y la adolescencia es una de ellas, quizá la más agónica. A los catorce, quince o dieciséis años, todavía carecemos de las herramientas suficientes para construirnos nuestra propia existencia, y por ende, personalidad. Olive Tate lo hace como mejor sabe, o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/02/portada-submarino_med1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4245" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/02/portada-submarino_med1-183x300.jpg" alt="" width="183" height="300" /></a>La madurez como proceso evolutivo en la  vida de las personas tiene varias etapas, y la adolescencia es una de ellas, quizá la más agónica. A los catorce, quince o dieciséis años, todavía carecemos de las herramientas suficientes para construirnos nuestra propia existencia, y por ende, personalidad. <em>Olive Tate</em> lo hace como mejor sabe, o como mejor se siente, cabría decir. No huye, se refugia en su propia trinchera y se pone a observar. Como no le gusta lo que ve, se crea su propio universo. En ese espacio, los diccionarios y enciclopedias junto a las palabras, son una magnífica excusa para aprender a definir, y de paso, convertirse en la primera fase que le llevará a ponerle un nombre a aquello que siente, lo que quizá le sirve también, para conocerse un poco mejor a sí mismo y a los demás. De ahí salta a llevar un diario (no se me ocurre mejor momento para hacerlo que la tierna adolescencia), perdón, registro tal y como él lo bautiza, donde da su versión de los hechos. El diario se convierte en su hábitat natural y en la fortaleza de su sentido de la vida. Ahí disecciona su relación con <em>Jordana</em>, su novia, y expía la inmadura madurez de sus padres, que al borde de la separación, le sirven de conejillos de indias para la expresión de su incapacidad para adaptarse a un mundo que él no ve como suyo. Es en esta tarea, donde <strong><em>Joe Dunthorne</em></strong> y su personaje <em>Oliver Tate</em>, demuestran lo que podríamos denominar como lado más irónico, sarcástico y cómico de la historia, porque rodea de grandes dosis de humor los capítulos en los que aborda esta misión imposible.</p>
<p><span id="more-4244"></span></p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<p style="text-align: justify">Lo mejor de este <strong><em>Submarino,</em></strong> es sin duda el personaje que <strong><em>Dunthorne</em></strong> nos crea, que fuera de las comparaciones más evidentes, tiene una voz propia; una gran voz propia podríamos decir, porque su autor la logra mantener viva a lo largo de más de  cuatrocientas páginas donde sólo él se basta para llevar todo el peso de la narración, únicamente acotada con los encuentros con sus padres y su novia. La meta literatura está muy presente en el proceso creativo de este personaje, no ya por el manoseado efecto del diario, sino por el empleo de palabras poco habituales en nuestro vocabulario como prolapso, nepente, cimbreño, fastigio, conspicua, gatuperio, cigoñal, triscaidecafobia…, que además, le sirven para dar título a los capítulos, y que por sí mismas, conforman un original hilo conductor. En este sentido, el estilo empleado por <strong><em>Joe Dunthorne</em></strong> para crear este Submarino es sumamente ágil, con frases, que se dividen en infinidad de puntos y aparte, y que sólo se ven abortadas cuando ralentiza la acción con los pensamientos de <em>Oliver Tate</em> en sus disparatadas acciones, lo que crea ese punto de intriga y ganas de llegar al final de la misma.</p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<p style="text-align: justify">En definitiva, <strong><em>Joe Dunthorne</em></strong> sale victorioso de su primera novela, porque es capaz de crear con algo tan aparentemente sencillo como la vida interior de un chico de dieciséis años, un relato pleno de comicidad gamberra y existencial al unísono que fresco, de un período de tiempo que bien podría servir sin llegar equivocarnos para tildarlo como de retrato de una época, pero no victoriana o industrial, sino otra a la que llamamos adolescencia.</p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<div style="text-align: right">
 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>The Artist: el regreso a la esencia del cine.</title>
		<link>http://www.civinova.com/2012/01/30/the-artist-el-regreso-a-la-esencia-del-cine/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 20:12:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[The Artist supone volver a la conjura de las imágenes; a transitar por las historias sencillas que no por repetidas, te dejan de remover el corazón. También es acudir a la elegancia de una música que se adapta como un guante perfecto al relato de los hechos y a ese aura que poseían los estudios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify"><strong><em><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/the_artist_1124911.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4230" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/the_artist_1124911-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a>The Artist</em></strong> supone volver a la conjura de las imágenes; a transitar por las historias sencillas que no por repetidas, te dejan de remover el corazón. También es acudir a la elegancia de una música que se adapta como un guante perfecto al relato de los hechos y a ese aura que poseían los estudios cinematográficos en los glamurosos años veinte. Un lugar donde todo era posible, desde el mayor de los triunfos al más sonado de los fracasos. En este film se unen, la sencillez y una capacidad de ensoñación que te envuelve en los límites del deseo y en la fuerza de los sueños para instalarte en una historia que no es la tuya, pero que no nos importa, porque lo que las imágenes nos muestran nos atrapa más allá de la ausencia de sonidos. <strong><em>The Artist</em></strong> es todo una sucesión de nuevas sensaciones, como si estuviéramos redescubriendo aquello que habíamos perdido, pero que nada más verlo sabemos que es nuestro y que siempre nos ha pertenecido, porque<strong><em> The Artist</em></strong> es la génesis de nuestro imaginario colectivo y el regreso a la esencia del cine, a los <strong><em>Lumière, a Chaplin…<span id="more-4229"></span></em></strong></div>
<div style="text-align: justify"><strong><em> </em></strong></div>
<div style="text-align: justify">El reto de <strong><em>Michael Hazanavicius</em></strong> es centrar la atención del espectador en las imágenes, que montadas a modo de una clásica película muda, se transmutan en algo más, pues aunque tengamos la sensación que la historia que nos cuenta ya la hemos visto, no nos importa, porque queremos saber más y más, y en ese envite, la habilidad cinematográfica del guionista y director <strong><em>Michael Hazanavicius</em></strong> sale victoriosa, pues los golpes de efecto del film son de órdago a la grande y de alguien que maneja perfectamente los tiempos del cine. <strong><em>The Artist</em></strong> es el cine dentro del cine; una meta película que nos muestra los destellos del éxito y los contraluces del fracaso, pero también, el desarrollo de una época con sus aciertos y astracanadas, en la que la ilusión era un juego. Un juego que en este caso es el juego de la vida, donde a veces se gana y a veces se pierde; y que como en tantas otras ocasiones, el paso del tiempo no es neutral, sino todo lo contrario. De ahí, que uno de los grandes aciertos de esta película es que nos muestra el paso del cine mudo al cine sonoro desde el punto de vista del primero, en una maniobra llena de una habilidad y un lirismo portentosos, que como titanes en una batalla naval, salen victoriosos en su enfrentamiento contra el progreso y su desdicha.</div>
<div style="text-align: justify">En este colosal cuento de las ilusiones, merece una mención aparte la música de <strong><em>Ludovic Bourde</em></strong>, sin duda, un personaje más de la película, pues siempre acude certera al auxilio de las emociones de los personajes y la tensión de la acción. Un entramado entre drama, romance y comedia, que protagonizan a gran altura <strong><em>Berénice Bejo y Jean Dujardin</em></strong>, ambos con una capacidad gestual y un magnetismo de cara al espectador digno de elogio. Podemos decir que es tal su acoplamiento al lenguaje gestual del cine mudo, que se nos antoja difícil volver a verlos fuera de ese formato, lo que sin duda comprobaremos antes o después cuando nos enfrentemos al juicio de nuestra memoria.</div>
<div style="text-align: justify">En definitiva, <strong><em>The Artist</em></strong> supone volver a la esencia del cine que muchas veces creemos perdida, y que para que no le falte nada, tiene un golpe final sencillamente sublime, digno de una obra maestra.</div>
<p style="text-align: justify"> </p>
<div style="text-align: right">
 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>El tiempo y los Conway: la trilogía del tiempo (pasado, presente y futuro) a escena.</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 11:14:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué es la vida?, o ¿qué es el tiempo? La vida como resultado final de la responsabilidad de nuestros actos y acciones. El paso del tiempo como un bucle asesino que nos descabeza las esperanzas. El tiempo y los Conway es todo esto y mucho más, porque su decadencia te conmueve, sus sueños rotos te [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/001.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4219" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/001-300x188.jpg" alt="" width="300" height="188" /></a>¿Qué es la vida?, o ¿qué es el tiempo? La vida como resultado final de la responsabilidad de nuestros actos y acciones. El paso del tiempo como un bucle asesino que nos descabeza las esperanzas. <strong><em>El tiempo y los Conway</em></strong> es todo esto y mucho más, porque su decadencia te conmueve, sus sueños rotos te rasgan por dentro, y la teoría de <strong><em>Dunne </em></strong>sobre el tiempo te fascina. En definitiva, <em>“el tiempo como chivo expiatorio de nuestros fracasos, miserias…”</em> En esta obra de teatro, el presente se da de bruces con el falso espejismo del futuro; un futuro que no es cualquier cosa, porque es el reflejo de todos nuestros sueños… de una vida soñada a la que cada uno de nosotros es incapaz de renunciar, porque sabemos que renunciar es morir. La vida atrapada en la jaula de la teoría temporal de <strong><em>Dunne.</em></strong> Una teoría del tiempo en la que no sólo <strong>Priestley</strong> cayó para no volver jamás a salir de ella, sino que escritores como <strong><em>Borges</em></strong>, también expiaron en alguna de sus obras. Como dice el maestro <strong><em>Javier Villán</em></strong> en el diario <em>EL Mundo “el tiempo no pasa; es en todo caso, el eterno retorno”.</em></div>
<p><span id="more-4218"></span></p>
<div style="text-align: justify"><em> </em></div>
<div style="text-align: justify"><strong><em>El tiempo y los Conway</em></strong> también es puro teatro. Esa genialidad a la que ya nos tiene acostumbrados un <strong><em>Pérez de la Fuente,</em></strong> distinto, original, intrépido, magistral, inolvidable… El montaje acertadísimo, pulcro y eficaz, con una iluminación que nos tapa para luego mostrarnos, y un telón que como una mueca de la realidad nos exhibe una larga sonrisa en color rojo, y a la que podríamos atribuir el poder de la continuidad, del paso del tiempo. ¿Y la dirección de actores? Inteligente, medida, acertada, magnífica… porque en <strong><em>El tiempo y los Conway</em></strong> es una gran obra de teatro de actores, a los que de nuevo <strong><em>Pérez de la Fuente</em></strong> ha sabido dar a cada uno su sitio y a cada uno su voz, con un resultado más que destacable en el conjunto, del que sobresale <strong><em>Luisa Martín</em></strong>, nuestra popular <em>Juani</em>, que aquí se nos muestra como una gran dama del teatro, joven, vieja, tierna, cruel, madre, amante…</div>
<div style="text-align: justify">Como dice el propio <strong><em>Juan Carlos Pérez de la Fuente</em></strong> <em>“el gran teatro no es el que te da respuestas, es el que te remueve”</em> y <strong><em>El tiempo y los Conway</em></strong> lo hace, porque te replantea toda una existencia, toda una vida, y más ahora en los tiempos de crisis en los que nos encontramos, pues es en este escenario, donde el ser humano se replantea muchos por qués y busca una salida, que como en este obra de <strong><em>Priestley</em></strong>, pueden venir a través del tiempo y su trampa, pues nadie quiere acabar aplastado por las paredes de su propia casa cuando éstas se erigen como jueces de toda una saga familiar.</div>
<p style="text-align: justify"> </p>
<div style="text-align: right">
 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>Los Descendientes: una visión de la vida desde el otro lado del paraíso.</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 18:17:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Paraíso?, el paraíso puede irse a la mierda. Esta es una de las contundentes frases con las que se inicia el film con la voz en off de este magistral actor y comediante llamado George Clooney. Desterrados de la idea de felicidad, tal y como nos la habían contado una y mil veces, en tiempos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><em><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/Los-descendientes_cartel_peli1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4216" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/Los-descendientes_cartel_peli1.jpg" alt="" width="204" height="294" /></a>¿Paraíso?, el paraíso puede irse a la mierda</em>. Esta es una de las contundentes frases con las que se inicia el film con la voz en off de este magistral actor y comediante llamado <strong><em>George Clooney</em></strong>. Desterrados de la idea de felicidad, tal y como nos la habían contado una y mil veces, en tiempos de crisis como los que vivimos se nos invitaba a mirar y valorar <em>“todo”</em> desde otro punto de vista. Este desnortado objetivo nos deja sin rumbo… a la deriva; y eso es lo que le ocurre a <em>Matt King</em> (<strong><em>George Clooney</em></strong>), que inmune a las caricias de lo que llamamos paraíso, se ve obligado a buscar un nuevo sentido a la vida cuando su mujer sufre un accidente y <em>“todo”</em> deja de ser como él lo tenía estructurado. Una vez más, el acierto de <strong><em>Alexander Payne </em></strong>se encuentra en ese equilibrio de tragicomedia con el que nos presenta sus películas. La vida es una tragedia con unas pocas dosis de humor ha declarado el guionista y director cuando ha presentado este film; y no parece faltarle razón, tal y como transcurre la acción de <strong><em>Los Descendientes</em></strong>, donde los desengaños a los grandes principios que rigen nuestras vidas, se salpican de pequeños rayos de luz donde la sonrisa se hace un hueco.</div>
<p><span id="more-4215"></span></p>
<div style="text-align: justify;">Una de las grandes tragedias de la civilización actual, postindustrial y postmoderna, es que sólo busca refugio en la sencillez de las pequeñas cosas cuando todo está perdido. La derrota y su posterior digestión es lo único que nos hace mirar de nuevo hacia lo que antes de la hecatombe nos hartamos de decirnos (a nosotros y a los demás), que es lo verdaderamente importante. En este saco de sensaciones que representa <strong><em>Los Descendientes, Payne</em></strong> rediseña con inteligencia el formato clásico al que estamos acostumbrados, para mostrarnos este asalto de combate contra el fracaso, y así, en vez de una mujer hundida, escoge a un hombre, que para colmo tiene dos hijas adolescentes a las que casi no conoce porque ha permanecido casi toda su vida con las narices pegadas a los papeles de su despacho (¿eso es lo verdaderamente importante?). Perdido, busca auxilio en las dos; en una más que meritoria <strong><em>Shailene Woodley</em></strong> (<em>Alexandra</em>) y en una dulce <strong><em>Amara Miller</em></strong> (<em>Scottie</em>). Pero ese grupo de detectives sentimentales no sería tan tragicómico, si no contase con un contrapeso adecuado que ejerciera como contrapunto del gran George <strong><em>Clooney</em></strong>, y en este caso, su contrincante masculino es un joven <strong><em>Nick Krause</em></strong> (<em>Sid</em>) que pone con acierto ese otro punto de vista a la historia trágica y existencial de <strong><em>Clooney.</em></strong></div>
<div style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong></div>
<div style="text-align: justify;">Con todo, le falta algo a esta película para elevarla a la categoría de obra maestra, cuando tiene todos los ingredientes para ello. Quizá en su aparente simplicidad se encuentra gran parte de su éxito y el lleno inusual de las salas de cine donde la están proyectando; un éxito que a buen seguro no se debe únicamente al cierre de Megauload como apuntan los más irónicos, pero que tal vez también ese sea su talón de Aquiles, porque en esa ausencia de unas pequeñas dosis de complejidad y trascendencia que te dejen con el corazón abierto o el alma en un puño se fuga una parte del recuerdo imborrable que toda gran película te deja la salir de la sala de cine, lo que no es óbice para seguir recomendando ésta más que notable visión de la vida desde el otro lado del paraíso.</div>
<p style="text-align: justify;">
<div style="text-align: right;"><a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
<span style="font-style: italic;">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>The Gift en el Teatro Lara: la brillante consecución de un ambicioso proyecto musical</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 11:59:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[Refugiados bajo la íntima penumbra del Teatro Lara y de las melancólicas y oscuras notas de Black (una de las mejores canciones de su último disco), The Gift nos demostraron una vez más que no son un grupo al uso, pues su consistencia es la brillante consecución de un ambicioso proyecto musical que va más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2686.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4204" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2686-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Refugiados bajo la íntima penumbra del <em>Teatro Lara</em> y de las melancólicas y oscuras notas de <em>Black</em> (una de las mejores canciones de su último disco), <strong><em>The Gift</em></strong> nos demostraron una vez más que no son un grupo al uso, pues su consistencia es la brillante consecución de un ambicioso proyecto musical que va más allá de las modas, y que está sustentado en la genialidad de ese gran músico llamado <strong><em>Nuno Gonçalves</em></strong> y la voz de la diva de la canción portuguesa más internacional llamada <strong><em>Sónia Tavares</em></strong>, que allende de los fados, transforma las canciones en una deliciosa secuencia de imágenes imborrables. Nada más escuchar este <strong><em>Primavera,</em></strong> y tal y como comenté en la página oficial del grupo en<em> Facebook</em>, la primera sensación que me recorrió el cuerpo fue la de estar escuchando una sinfonía que muy bien podría haber salido de la mezcla entre <strong><em>Claude Debussy y The Art of Noise</em></strong>, un experimento que el grupo conceptual inglés ya realizó en el año 1999 con trece magníficas canciones. Anotaciones al margen aparte, tras <em>Black</em>, caímos hipnotizados por el poder de la música de un ensimismado <strong><em>Nuno</em></strong> ante su piano, pero que tras <em>La terraza, Open window y Sehnsucht</em>, despertó con la primera anécdota de la noche en el transcurso de <em>Meaning of life</em> (¡qué gran canción!), y que tuvieron que volver a iniciar, porque al propio<strong><em> Nuno</em></strong> no le convencía su ejecución. Preparado o no, lo cierto es que el incidente consiguió romper el hielo de la penumbra que había en el <em>Teatro Lara</em> (extraordinario lugar para oír <strong><em>Primavera)</em></strong> y logró transmitir todas las buenas sensaciones del escenario al patio de butacas.</div>
<p><span id="more-4203"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2698.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4205" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2698-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Primavera </em></strong>es la ausencia de color, y el resultado de unas canciones escritas en primavera para ser escuchadas en invierno, tal y como nos dijo el propio<strong><em> Nuno.</em></strong> Es verdad, la música que se incluye en <strong><em>Primavera</em></strong>, exporta una sensibilidad única y mágica a raudales, como si sus notas nos mecieran en un infinito columpio que logra hacernos soñar con volar. Volar lejos, cerca, hacia dentro, hacia fuera; en definitiva hacia donde uno quiera, porque la profunda voz de <strong><em>Sónia</em></strong> (más diva que nunca) nos lo permite y nos lo facilita (a veces me acordé de <strong><em>Teresa Salgueiro</em></strong>, la voz de <strong><em>Madredeus </em></strong>hasta 2008), porque todo parecía recogido en un enigmático y gigantesco papel cebolla bajo el que resguardarnos para jugar al juego de las sombras justo antes de ser envueltos en el verdadero papel de regalo. Ese gigantesco tesoro, ayer se convirtió en un espectacular billete que nos permitió viajar por la vida y por el mundo de la mano de <strong><em>The Gift</em></strong> (¡qué gran compañía!). Sí, ayer surcamos mares, océanos, bancos de nubes y sueños, a la vez que escuchábamos<em> Blindness, Les tulipes de mon jardín y Primavera</em> y sus variaciones, siempre bajo la tutela cercana de un <strong><em>Nuno Gonçalves</em></strong> feliz de tocar en su propia casa, tal y como él también nos confesó ayer.</p>
<div style="text-align: justify;"><a href="http://4.bp.blogspot.com/-nxccHEViC7Q/TxlU0S14-kI/AAAAAAAAB2g/5cX01Xt-h4s/s1600/DSCN2701.jpg"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2713.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4206" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2713-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Tras un merecido descanso del grupo (y sobre todo de la embarazadísima <strong><em>Sónia Tavares</em></strong>), en la segunda ocasión que se levantó el telón del Teatro Lara, fuimos trasladados a otro lugar; a una estancia multicolor que desprendía fuerza y optimismo y que era acompañada de ritmos que nos incitaban a bailar. El escenario del <em>Teatro Lara</em> se metamorfoseó para acabar convertido en una explosión de luz y color bajo el estigma de ese gran álbum que es <strong><em>Explode</em></strong>. <em>Suft full of colours</em> llenó de energía al grupo y a los asistentes al concierto, y hasta Sónia se atrevió con unos ralentizados movimientos de baile (habría que haberla visto en su anterior actuación en Madrid en el <em>Circo Price</em> para saber de lo que estamos hablando). Esta nueva propuesta de <strong><em>The Gift</em></strong> no cayó en saco roto, y con <em>RGB</em>, todo el mundo se levantó de sus butacas para acompañar los ritmos de esta ópera musical fusionada con explosivos colores y ganas de vivir llamada<strong><em> Explode</em></strong>. Ese río inusitado de alegría, encontró un aliado natural en esa gran composición pop llamada Race is long, que tras una larga presentación de la misma por parte de <strong><em>Nuno</em></strong>, resultó ser la excusa perfecta para que él y el resto del grupo se la dedicara a <strong><em>Sónia</em></strong> y su futuro vástago, <em>Fausto</em>; una propuesta que terminó arrollando a un público que ya estaba entregado ante la mayúscula causa musical de <strong><em>The Gift,</em></strong> y que una vez más, agradeció las muestras de cercanía del gran maestro de ceremonias en el que ayer se convirtió un gran músico al que podríamos denominar como <strong><em>Sir Nuno Gonçalves.</em></strong></div>
<div style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong></div>
<div style="text-align: justify;"><a href="http://2.bp.blogspot.com/-X2H2ROBDA68/TxlU8Kb00iI/AAAAAAAAB2o/L16xtlULoQA/s1600/DSCN2729.jpg"></a></div>
<div style="text-align: justify;"><em><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2730.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4207" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/DSCN2730-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Made for you</em> fue la constatación de la química existente entre el binomio<strong><em> Sónia-Nuno</em></strong> y su público, y que en <em>Fácil de entender</em> se tradujo en una complicidad sin límites. Lo que nos llevó hasta <em>Driving you slow</em> y al grito por parte de un espectador de: <em>¡conciliación!</em> Una espontánea manifestación que dejó un poco descolocada a <strong><em>Sónia</em></strong>, pero no a la canción, que de nuevo fue una nueva demostración de las magníficas cualidades que tienen las notas de muchas de las canciones del grupo para transformar su conciertos en una mega pista de baile, pero no de un baile cualquiera, sino de una sofisticada muestra de sonidos que de nuevo te embelesan en su versión más trepidante. Con <em>The singles</em> (nuestra propia aventura galáctica tal y como nos confesó <strong><em>Nuno</em></strong>) se terminó la actuación de ayer de<strong><em> The Gift</em></strong> en el <em>Teatro Lara</em>. Este rap colectivo fue un extraordinario cierre y fin de fiesta, que al poco tiempo se manifestó como falso, pues <strong><em>The Gift</em></strong> nos tenía reservada una última sorpresa (suponemos que muy a pesar de <strong><em>Sónia</em></strong>, valiente y tenaz en su puesta en escena toda la noche) con la ejecución de <em>In repeat</em>; un tema eterno, apoteósica y venerable, que ante el ¡sois un maravilla! de <strong><em>Nuno</em></strong>, tuvo el acierto de convertirse en un gran colofón a una actuación que nos muestra lo mucho y bueno que hay tras estos cuatro músicos portugueses, llamados a escribir grandes páginas en la historia de la música, ya sea ésta indie, masiva o de la otra, porque la calidad no entiende de marcas sino de paladares, y ayer los que tuvimos la fortuna de asistir al bello espectáculo musical propuesto por <strong><em>The Gift</em></strong>, nos fuimos a casa saciados de buena música.</div>
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<span style="font-style: italic;">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>La Dama de Hierro: persiguiendo sombras en la penumbra.</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 12:18:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[El olvido se muestra tenaz con el paso del tiempo. No le deja, sino todo lo contrario, lo atosiga y le apremia sin mostrar la necesidad que uno se haya muerto para acorralarlo. Más allá de aquel estupendo título, también cinematográfico, de ¿Quién se acordará de nosotras cuando hayamos muerto?, aquí podríamos traducirlo como ¿Qué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/La-dama-de-Hierro_cartel_peli1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4190" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/La-dama-de-Hierro_cartel_peli1.jpg" alt="" width="204" height="289" /></a>El olvido se muestra tenaz con el paso del tiempo. No le deja, sino todo lo contrario, lo atosiga y le apremia sin mostrar la necesidad que uno se haya muerto para acorralarlo. Más allá de aquel estupendo título, también cinematográfico, de ¿Quién se acordará de nosotras cuando hayamos muerto?, aquí podríamos traducirlo como ¿Qué será de mí antes de que me haya ido? Y ese es el dilema que parece plantearnos la dirección de <strong><em>Phyllida Lloyd</em></strong> y el guión de <strong><em>Abi Morgan</em></strong> para recrearnos la vida de una <strong><em>Margaret Thatcher</em></strong> que se busca a sí misma y a sus recuerdos perdida en un mar (que aquí no es de Los Sargazos como el de la novela de <strong><em>Jean Rhys</em></strong>, puestos a crear un símil feminista acorde con el toque que sus creadoras han intentado dar a este biopic), sino de tinieblas, donde las sombras persiguen a la protagonista en su periplo por el mundo que transcurre fuera de los límites reales, esos a las que la protagonista tanto se apegó a lo largo de su vida y que quedan muy bien retratados en la frase que la protagonista espeta a su médico cuando le dice que vivimos en un mundo de sentimientos y no de ideas; pensar y no sentir, ese es el camino.</div>
<p><span id="more-4189"></span></p>
<div style="text-align: justify">Sin embargo, el gran error de esta cinta, es intentar reconstruir toda una larga vida llena de acontecimientos, a cada cual más reseñable, desde un presente muy bien construido (aunque sea desde el punto de vista más sentimental posible), que nos permite disfrutar de la parte más desconocida del personaje público y que reconstruye de una forma admirable <strong><em>Meryl Streep</em></strong>. Esa humanización de la dama de hierro, contrasta con sus episodios políticos más célebres, que sólo resultan destacables en esta versión cinematográfica, en las esclarecedoras imágenes de una mujer sumergida entre hombres, pero no una mujer cualquiera, sino una Primera Ministra a la que escuchar y a la que obedecer. Dicho lo cual, se echa de menos en este retrato hagiográfico, una parada más profusa en los inicios y en la formación del carácter de la <strong><em>Sra. Thatcher</em></strong>, así como del retrato de su familia y entorno, que perfectamente, se podrían haber superpuesto a todos aquellos episodios de su fase pública de sobra conocidos y que en el film muchas veces se nos presentan bajo el signo del documental que apenas aportan nada.</div>
<div style="text-align: justify">
Hablar de <strong><em>La Dama de Hier</em></strong>ro es hacerlo de <strong><em>Meryl Streep</em></strong>, que de una forma magistral, ha exorcizado el alma de<strong><em> Margaret Thatcher</em></strong> para hacerlo suyo, pues sólo hace falta mirar como mueve las manos, los labios o sus ojos, para darnos cuenta que estamos ante una de las grandes interpretaciones de su carrera (una más), convirtiendo a la película en una magnífica excusa para visionarla como un ejemplo de ejercicio interpretativo, al que acompaña muy bien la recreación de los escenarios elegidos, el vestuario y esa atmósfera tan típicamente british que se pasea por el metraje de la película, en el que cabe destacar a un extraordinario<strong><em> Jim Broadbent</em></strong> como <em>Denis Thatcher</em>, sin duda lo mejor de la cinta junto a la <strong><em>Streep</em></strong>. Un duelo interpretativo que junto a la certera escenificación del olvido en el presente de la dama de hierro, es lo que quedará en el recuerdo de esta película con el paso del tiempo, ese que como un tirano nos hace ir persiguiendo sombras en la penumbra.</div>
<p style="text-align: justify"> </p>
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 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
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		<title>Cristina Fallarás, Últimos días en el Puesto del Este: las coordenadas de una singladura hacia el abismo.</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 11:19:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Reseñas]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[Partir de la última esperanza de los sueños hacia el fin. Erigirse en la heroína de la derrota. Recorrer los ecos de otras voces y las grietas de otros ámbitos. Así se defiende de sí misma la protagonista de esta novela. No hay certezas, si no hechos, que como una catapulta te trasladan al otro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/ultimos-dias1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4185" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/ultimos-dias1-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" /></a>Partir de la última esperanza de los sueños hacia el fin. Erigirse en la heroína de la derrota. Recorrer los ecos de otras voces y las grietas de otros ámbitos. Así se defiende de sí misma la protagonista de esta novela. No hay certezas, si no hechos, que como una catapulta te trasladan al otro lado de la muralla donde ya no existe la sociedad y el mundo tal y como lo conocemos, sino sólo la intemperie y la desnudez de aquellos que se saben avocados a un final; un desenlace que se torna despiadado como la civilización que nos domina, silenciosa e impasible ante los débiles y los diferentes. Aquí no hay razas, ni ricos ni pobres, sólo la exposición de las entrañas hacia el exterior de una forma distinta, única, poética, nihilista&#8230;</div>
<div style="text-align: justify">Las claves de esta singladura, y sus imposturas hacia lo imposible, ya vienen implícitas en las primeras líneas de esta intensa, maravillosa, apocalíptica y poética novela. Estas primeras palabras hieren y hacen daño a los sentidos, y sobre todo, son una sinopsis perfecta que nos anuncia todo:<em> “Día 1. Arrecia el frío y aquí, en el Puesto del Este, empiezan a escasear las vituallas. Nueves meses de sitio son mucho tiempo. Ellos siguen ahí afuera, ya casi nunca se les oye, pero podemos sentir su tensión y oímos también las patas de sus perros. Su silencio es casi peor que lo otro. El capitán partió a buscar algo, sólo eso, algo. Salió sin despedirse para no romper esto que llamamos equilibrio y que sólo es una representación a punto de romperse. Su ausencia resta ánimos a la tropa. Afortunadamente, están los niños y eso nos obliga a mantener el ánimo.”</em></div>
<p><span id="more-4184"></span></p>
<div style="text-align: justify"><em> </em></div>
<div style="text-align: justify">Nueve meses de sitio son mucho tiempo nos dice la protagonista de esta historia; nueve meses que son el ciclo de la vida y que aquí se convierten en un proceso involutivo de la existencia humana que tarda diez días en dar a luz, perdón, en acabar en oscuridad, fin, desesperanza, muerte… A diferencia con la gran novela de <strong><em>Cormac McCarthy, La carretera</em></strong>, donde el apocalipsis proviene del exterior en forma de crisis nuclear, el final de <strong><em>Últimos días en el Puesto del Este</em></strong> es intrínseco al ser humano, porque nace de la ética, de la moral, de las creencias… perdidas en fogonazos diseminados por Madrid, Barcelona, Cádiz, Nueva York, Coacoyul… e incluso Londres y <em>El Dorchester</em> como paradigmas de la decadencia iluminada por sus grandes arañas repletas de cristalitos que nos reflejan la luz de una vida que no existe salvo en las películas de época y en las historias de bailes de salón que nos llenan los días de un rictus plagado de lentejuelas.</div>
<div style="text-align: justify">Y al otro lado… ¿existe algo en lo que refugiarse al otro lado? Sí, al otro lado también existe el amor. Amor como sueño, deseo, pasión y refugio. La desnudez solitaria del cuerpo que se transmuta en erotismo atormentado por la ausencia, pero que también busca el desgarro y el tirón definitivo del corazón envuelto en llamas. Fuego que no destruye, sino que purifica a la pasión de los sueños imposibles, que acaban en las lindes de lo tangible cuando <em>la Polaca</em> detiene su mirada y el último rescoldo de humanidad en León y la pequeña (sus hijos). Si jugásemos al juego de los roles, ellos serían el futuro, pero en el mundo de <strong><em>Últimos días en el Puesto del Este</em></strong> no existe la palabra mañana. Del mismo modo que <em>el Capitán</em> representa los pilares del orden, la estabilidad y los valores que sobreviven el paso del tiempo y las generaciones, pero que en este caso, son derribados por el integrismo de un dios quizá no existe, o que simplemente nunca existió.</div>
<div style="text-align: justify"><strong><em>Últimos días en el Puesto del Este</em></strong> es un relato que nace de las entrañas de una mujer, porque sólo ella puede dar y quitar la vida; y lo hace mediante el arrebato de las frases cortas, los puntos y seguido y la prosa poética y las imágenes imposibles y las frases perfectas y enigmáticas, que como un duendecillo se internan en esa parte oscura que nadie conoce salvo uno mismo. Pero<strong><em> Últimos días en el Puesto del Este</em></strong> también es un viaje; una singladura con diez etapas, que como un Dakar sin brújula, intentan mostrarnos las coordenadas hacia el abismo, igual que cuando nos cortamos la larga melena de nuestra vida y sus mechones buscan un lugar donde depositarse y no volver a molestar más.</div>
<div style="text-align: right">
 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>Drive: un héroe sin motivo aparente.</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 10:18:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[

Intensa, dura, brillante, tierna, demoledora, noir… Magnífica, sublime, apoteósica, lírica, atmosférica… Irreal, oscura, incierta, sangrienta… Muda, visual, sobrecogedora… La aventura épica de este cowboy silencioso y moderno es una sucesión infinita de sensaciones que te fijan al asiento de tu butaca y no te dejan indiferente por mucho que intuyas el final, aunque en este [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify">
<p><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/drive-cartel11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4154" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2012/01/drive-cartel11-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a></p>
<div>Intensa, dura, brillante, tierna, demoledora, noir… Magnífica, sublime, apoteósica, lírica, atmosférica… Irreal, oscura, incierta, sangrienta… Muda, visual, sobrecogedora… La aventura épica de este cowboy silencioso y moderno es una sucesión infinita de sensaciones que te fijan al asiento de tu butaca y no te dejan indiferente por mucho que intuyas el final, aunque en este caso, eso es lo de menos, porque lo que ocurre antes de llegar a ese the end estilo samurái es tan impactante que no recaes en ello, y sólo buscas sobreponerte a la intensidad de unas imágenes que acompañadas de una música para recordar, te dejan sin poder articular palabra.</div>
<div>
<p>La ciudad vestida de un negro largo nocturno, y el silencio que reina en esa oscuridad de la noche, son sólo dos personajes más de esta apabullante película, que transita a través de unas panorámicas a cámara lenta espectaculares; y lo hace por la piel de una noche iluminada por infinitos puntos de colores, que como faros tan cercanos como desconocidos, nos envían mil y un mensajes que no nos paramos a descifrar, pero que cada uno de ellos, lleva en sí mismo una vida con sus respectivas encrucijadas. En ese escenario negro, silencioso, solitario y casi perdido aparece él (<strong><em>Ryan Gosling</em></strong>), subido a su coche como un cowboy moderno, para ayudarnos a desentrañar los enigmas de los cruces de caminos a los que él se enfrenta y nos enfrenta. Pero en esa lucha él no está solo, porque le acompaña la música de la banda sonora que <strong><em>Cliff Martínez</em></strong> ha compuesto para este film, y que sencillamente es sublime.<span id="more-4153"></span></p>
<p>Las imágenes y la música se funden en un plácido y enigmático viaje, como ocurre al inicio de la película en la larga escena de persecución automovilística, donde ya nos damos por enterados de las habilidades más que ciertas que posee al rodar este tipo de escenas su director, <strong><em>Nicolas Winding Refn</em></strong>. Esa frialdad nórdica a la hora de dirigir, se traslada hasta la mirada de <em>Drive</em> (<strong><em>Ryan Gosling</em></strong>), que con un palillo entre sus dientes, adivinamos que es el personal leitmotiv que ha elegido para atenazar el nerviosismo y la concentración que sus ojos nos brindan en una secuencia muda y casi onírica de una aventura de caballos de metal sobre las calles de Los Ángeles.</p>
</div>
<div><strong><em>Drive</em></strong> es un héroe sin motivo aparente, pero a nosotros nos da igual, porque estamos tan faltos de ellos, que con su sola presencia caemos rendidos a sus pies y les veneramos sin necesidad de que ellos nos den un por qué. Al otro lado de esa mirada fría, intensa y enigmática, está el calor de los ojos de <strong><em>Carey Mullighan;</em></strong> un calor y una cercanía con la que intenta sobreponerse a los reveses de su descolocada vida. La ausencia de palabras a las que ambos se enfrentan, nos remite al lenguaje visual de sus ojos, en el que nos sumergimos víctimas de esa intensidad que nunca parece romperse, pero que es tan real como los latidos del corazón que sentimos bajo nuestra piel cuando los estamos viendo. ¿Es posible que el amor surja en ese espacio donde sólo hay un lugar para la tierra quemada? La química que ambos nos muestran parece decirnos que sí, aunque esto también debamos imaginarlo, como tantas otras intenciones mudas de este clásico del cine noir con ramalazos atmosféricos del cine western del siglo XXI.</div>
</div>
<p><a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></p>
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		<title>Beginners (Principiantes): la distancia entre la realidad y la magia.</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 10:23:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivir sencillamente es aprender. Aprender a hacer y deshacer, o a acertar y equivocarse. No nacemos cargados de recuerdos y sabiduría, pero en ese periplo que es la vida, nos vamos retroalimentado día a día de ellos. Sin embargo, en muchas ocasiones, la necesidad de driblar a la realidad nos conduce a vivir otra vida; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify"><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2011/12/beginners-cartel11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4151" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2011/12/beginners-cartel11-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" /></a>Vivir sencillamente es aprender. Aprender a hacer y deshacer, o a acertar y equivocarse. No nacemos cargados de recuerdos y sabiduría, pero en ese periplo que es la vida, nos vamos retroalimentado día a día de ellos. Sin embargo, en muchas ocasiones, la necesidad de driblar a la realidad nos conduce a vivir otra vida; justo aquella a la que llamamos la soñada. Es entonces, cuando sin antenas que nos teledirijan, marchamos abriéndonos camino para salvar la insalvable distancia entre la realidad y la magia, en una ruta por la que transitamos a través de sentimientos como la melancolía, la tristeza o la pérdida. Nada es igual a como lo soñamos, y por eso, los personajes de <strong><em>Beginners</em></strong> se preguntan por qué, y en esa necesidad de encontrar una respuesta, inician una nueva vida. Sí, aquella que siempre habían deseado, pero que nunca se habían decidido a vivir, a veces por falta de valor, y otras por puro convencionalismo.</div>
<div style="text-align: justify"><strong><em>Beginners</em></strong> gira en torno a <em>Oliver</em> (un magnífico <strong><em>Ewan McGregor</em></strong>), que se debate entre el recuerdo cercano de su padre recientemente fallecido de cáncer y el más lejano de su madre, pero también, lucha contra sí mismo y su tristeza, que se traduce en una falta de comunicación y relaciones que él rompe a través de sus dibujos como ilustrador gráfico y la composición de su <em>“historia de la tristeza”.</em> Ahí, en esa lucha diaria por continuar viviendo, comienzan sus problemas, pues en todos tiene esa sensación de ser un absoluto principiante: la abierta homosexualidad de su padre cuando fallece su madre, la relación que inicia con<em> Anna</em> (una deliciosa <strong><em>Mélanie Laurent</em></strong>).</div>
<p><span id="more-4150"></span></p>
<div style="text-align: justify"><strong><em>Mike Mills</em></strong> se basó en su propia experiencia para escribir y rodar esta película, y lo hizo, a través de la relación que mantuvo con su padre. Quizá, es por ello, que a través de sus imágenes emanen grandes dosis de humanidad, que en este caso, hay que resaltar gracias a la extraordinaria interpretación de <strong><em>Chistopher Plummer</em></strong> como padre de <strong><em>McGregor</em></strong>; un personaje que irradia un gran magnetismo y que se convierte en el hilo conductor del film, cuyo gran acierto está en la elección del discurso narrativo. La fusión entre el presente y el pasado, entre la realidad y los recuerdos está perfectamente delineada, y funciona como una perfecta máquina del tiempo, donde flashback y presente se dan la mano en una inteligente manera de mostrarnos la vida, aunque en este caso deberíamos decir las vidas de los personajes, que entre enigmáticos y perdidos, poco a poco nos van mostrando las cartas de sus sentimientos y su biografía.</div>
<div style="text-align: justify">Sin duda, <strong><em>Beginners</em></strong> se comporta como un plácido viaje a través de unas llanuras teñidas de un color ocre apagado por el reflejo del sol de los años sesenta, que de una forma perenne inunda cada escena del film, impregnando de secuencias imaginadas el espacio fílmico que intenta dinamitar la distancia entre la realidad y la magia de las vidas que nos muestra.</div>
<div style="text-align: right">
 <a href="http://www.civinova.com/colaboradores/#asilgab"><br />
     <span style="font-style: italic">Ángel Silvelo Gabriel</span><br />
</a></div>
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		<title>La otra Liz Taylor</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 08:02:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Silvelo Gabriel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA["Angel Silvelo"]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><em><a href="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2011/12/200px-Taylor_Elizabeth_posed11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4130" src="http://www.civinova.com/novae/wp-content/uploads/2011/12/200px-Taylor_Elizabeth_posed11.jpg" alt="" width="200" height="255" /></a>La gata de los ojos color violeta se presentó en el juzgado rodeada de paparazzi que no paraban de hacer un click tras otro mientras seguían sus movimientos. Esa era la ofrenda a sus admiradores. Un derroche de glamour al que el fiscal de la causa no estaba acostumbrado, y mucho menos el juez, que dictó el sobreseimiento del procedimiento. Yo la miraba atónito, buscando un argumento para despojarla de su máscara de diva. No recuerdo como lo hice, pero me deslicé entre sus pegajosos aduladores y logré enseñarle la fotografía. Una imagen que no consiguió desplomarla en el vestíbulo. Al contrario, todo sucedió tan deprisa, que sólo recuerdo que cuando me miró, no lo hizo con los ojos de Cleopatra, y mientras yo me caía al suelo como si me hubiera atravesado un rayo, ella sacó otra fotografía de su bolso que me tiró a la cara. Nadie se inmutó, ni siquiera ella, la otra Liz. Una activista humanitaria a la que noté una expresión de satisfacción al verme así, tendido en el suelo y rodeado de personas que desconocían la verdadera razón de mi zozobra. Mientras se alejaba de mi lado, yo me quedé mirando la foto de Jack, mi último novio, al que yo había contagiado el sida, y al que ella había defendido de mí ante toda la sociedad. La miré de nuevo, y formulé un deseo.</em></p>
<p style="text-align: justify">
<strong><em>Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel</em></strong></p>
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