PRECIOUS
FESTIVAL ELLAS CREAN 2010: CONCIERTO DE NAWJA NIMRI
Un lento y ascendente sonido, fue llenando el escenario de la Sala Galileo Galilei cuando salieron a escena los músicos que acompañan a Nawja (que tardó diez minutos en salir) y que interpretaban un desconocido Siento el diablo en ti, hasta que la voz de tonos graves y susurros de Nimri les acompañó en la ejecución de la canción. Y esa fue la tónica del concierto, temas extensos llenos de matices musicales apenas interrumpidos por el leve susurro de Nimri y que convirtieron la actuación en un espectáculo a medio camino entre el pop oscuro y el rock experimental y progresivo. A los que se les unieron, letras llenas de referencias a su animalario particular de huesos y calaveras, lo que no es de extrañar cuando ella misma define el disco como: “un romance con Lucifer”. Letras extrañas y a la deriva (que Nawja dice que: “siempre buscan reflejar un sentimiento de desapego de lo natural, de la lucha contra el todo y de añoranza de lo simple”) y que van desde el “no sé quién soy” del Déjame pasar o el “pequeñas flores azules corren sobre mi piel” del tema Me tiene que doler.
Nawja inunda el escenario con su sola presencia, a la que apenas acompaña con leves movimientos arrítmicos de su cuerpo, y unos pasionales giros de su cabeza, manteniendo el tipo con su particular cigarrillo en una mano y el micrófono en la otra, lo que le permite encogerse dentro del minúsculo escenario cuando sus compañeros Alfonso, Javi, Borja e Iván interpretan sus sonidos delirantes en unos temas claramente extendidos en su parte musical, y en los que ellos ponen en práctica todas sus dotes interpretativas.
No obstante, los mejores momentos del concierto, se vivieron con temas como su single El Último Primate, Como un animal o Dirás la verdad, canciones más cercanas a ritmos pop más convencionales, y en donde Nawja acopla mejor su voz (ella misma se confiesa asustada ante la acogida que tendrá su interpretación en castellano) y que alguien me sugiere que tiene toques a la cantante islandesa Björk.
El final del concierto no podía ser otro que con su amigo Carlos Jean guitarra en mano en el escenario, interpretando uno de los temas que han compuesto juntos (¿Crime?), y que ya en inglés, nos mostraron a una cantante con una voz más potente y llena de energía, a la que se unieron sus grandes dosis interpretativas fusionadas con gestos de complicidad con el público, lo que despeja las dudas que su último álbum nos ha dejado.
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LA DOLCE VITA
No obstante, la multiplicidad de personajes y escenas que se desarrollan a lo largo de la película (carente de una estructura formal en cuanto a la narración de los hechos) nos permite hablar también de la incomunicación entre los personajes, arquetipos en algunas ocasiones de personas herméticas que cuando se dirigen a los demás, lo que relamente hacen es hablarse a sí mismos (como por ejemplo el personaje de la rica aristócrata interpretada por Anouk Aimée, o el intelectual Steiner al que da vida Alain Curry).
Pero el hilo conductor de todos los personajes es Marcello (Marcello Mastroianni) que gracias a su particular forma de vida, nos muestra la doble cara de la moneda que representa la ciudadanía de Roma en el año de 1960. Por un parte, existe una realidad descarnada, social, creyente y beata, que se va abriendo camino ante el inminente boom económico de los años sesenta; y por otra, existe la noche romana, con sus peculiares y a veces curiosos personajes, lo que le permite a Fellini rodar en dos planos distintos en cuanto a la gama cromática de blancos y negros, que sin duda alcanzan grandes dosis de belleza fotográfica en la celebérrima escena de la Fontana de Trevi y en ese no beso entre Marcello y Silvia (Anita Ekberg).
La Dolce Vita fue distinguida con la Palnma de Oro del Festival de Cannes en su edición de 1960 y con cuatro Oscar al año siguiente (1961), siendo también nominada como mejor película extranjera en esa edición.
Asimismo, desde el 17 de febrero y hasta el 13 de junio, se está exhibiendo en el CaixaForum de Barcelona la exposición que lleva por título “El circo de las ilusiones” y que recoge a través de las 400 piezas expuestas, las obsesiones y las fuentes de inspiración del universo felliniano. Viajando posteriormente al CaixaForum de Madrid.
La Dolce Vita, es una excelente película, que nos permite conocer el rico y magmático universo de ese gran creador que fue D. Federico Fellinni.







