Como siempre en el pasado mes de febrero hemos tenido el gran acontecimiento de la feria de arte más importante de nuestro país: ARCO, que este año estrena nuevo director, Carlos Urroz, quien ha comentado que se ha conseguido un balance positivo “…se ha vendido más que el año pasado, se ha contactado con comisarios internacionales y se han dado a conocer artistas”. De esta primera experiencia como responsable de la feria, Urroz ha podido comprobar que las líneas tomadas han sido acertadas y que en próximos años habrá que desarrollarlas y mejorarlas.
La recién clausurada semana ferial madrileña se ha cerrado en clave optimista y sobre todo sin las polémicas ya habituales de los últimos años. La situación económica y los desencuentros que se produjeron el año pasado entre los organizadores, el Instituto Ferial de Madrid (IFEMA) y los galeristas han hecho que esta trigésima edición fuera un punto y aparte en la trayectoria de ARCO. Hay que tener en cuenta que el objetivo de una feria internacional de arte contemporáneo siempre es vender y dar a conocer a sus artistas, y eso parece ser que este año se ha superado a pesar de las críticas y la crisis. Tanto coleccionistas como galeristas y público, por cierto con más de 150.000 visitantes, se han unido para apoyar “una feria muy querida por todos”, en opinión de la galerista Soledad Lorenzo, veterana de la cita y miembro del Comité Organizador del Certamen.









