“Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”. A Borges no le bastaba un bostezo para zanjar el asunto. Su arremetida debía parecer un accidente, ocurrir con aparente inocencia y ser pronunciada con un aflautado sarcasmo. X
Jorge Luis Borges se despachó a defensas y delanteros, en 1978, justo la fecha en que Argentina ganó su primer campeonato del mundo. “Es un juego para mentes estúpidas”, dijo el escritor –aunque con algunos dieces ahora retirados, que su boca sea la medida-.
Lo que Borges quizás no sospechaba es que El Aleph –ese universo que todo lo contiene- saldría del sótano sin su permiso. En la geometría de la posibilidad, el fútbol nos convirtió a todos en feligreses dominicales, incluso en los miércoles de Champions.X










