civiNova.com

La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658
 Suscríbete: Rss 2.0  Rss  Atom

contentPágina, palabra, viento, silencio…, y sombra a la que el precipicio no logra vencer. Los poemas que componen Sombra son como un reto, quizá el último, de intentar vencer al silencio; un silencio que se transmuta en el viento que azota a la página en blanco, sobre la que Leopoldo María Panero, cual águila, planea al acecho: «Un águila cae sobre la página/ Un águila SE ENFRENTA A LA NADA/ Dialogando a solas con la nada/ Acerca del abrazo del viento/ Que cae como lluvia sobre la nada». Página en blanco que se erige como la lanza que se clava en el corazón de la soledad. Soledad del poeta que se aísla dentro de su propia selva, en la que de vez en cuando tienen cabida Eliot —«In my begining is my end»—, Ezra Pound, Wallace Stevens, etc, como si todos ellos uniesen sus fuerzas y convirtieran sus palabras en un eco que lucha contra el olvido. Olvido en forma de martillo, cuchillo, ceniza, tumba, silencio… Puro ejercicio de terror el del olvido que, cual alimaña, se apodera de nuestros sueños: «La vida es puro terror/ Terror de un alma negra/ Que reza silenciosamente a la muerte/ Que reza por un animal que no tuvo suerte/ Y que llama con palabras silenciosamente/ A la muerte». Hay un animal herido dentro de cada uno de nosotros y Leopoldo lo sabe bien, pues él le incita a salir y luego a luchar, igual que el tiempo reta al viento que azota a la página en blanco. Sombra sobre blanco, sombra sobre la nada, pues quizá solo seamos eso: nada. ¿Qué quisimos ser?, ¿qué fuimos en realidad?, ¿qué quedará más allá de nuestros versos? ¡Concento de la vida, conviértete en un dulce sueño!, ¡cánticos de la sinrazón devolver las cenizas a su seno!, ¡y volver allí, donde la ternura se pinta de azul!, ¡y dejadnos descansar a la luz de una pálida vela!

El universo poético de Leopoldo Panero es cruel y demoledor, pero también dulce e ingenuo, en el que la búsqueda de la palabra es una pura entelequia. Nada podrá vencer al silencio parece decirnos el poeta. Nada, ni tan siquiera la palabra sobre una página en blanco. Condenados al olvido, nuestra única artimaña es intentar vencer a nuestra sombra, porque como nosotros, tampoco es infinita. Hay en este poemario un léxico cargado de hondo significado. En Sombra, la agrupación de las palabras no es inocente, y todo guarda su orden ceremonioso y ceremonial en pos de la última meta: el hombre y su soledad, el hombre frente a sus mitos o el hombre contra sí mismo. Todos esos tipos de hombre transitan por los versos de este poemario, y lo hacen, como ese viento pérfido del oeste que se cuela por las ventanas abiertas para dejarnos helados. Aquí no hay venas que cortar, pues estas ya no poseen sangre. Todo es distinto en Sombra, como si estuviésemos asistiendo a ese terror del alma negra que Panero nos anuncia en uno de sus poemas: «Moriré sin pensar sobre la página,/ Mudo como un cadáver/ En el secreto del bosque». Quizá no haya más secreto que el silencio para intentar vencer a la oscuridad del bosque.

untitled 11La fractura del tiempo nos sumerge en la letanía de los olvidados como si en este mundo de alimañas en el que vivimos solo hubiese espacio para el odio. Frente a la agonía de los mediocres la única opción que nos queda es dinamitar el puente de la sinrazón. Y qué mejor forma de hacerlo que a través del oscuro destello de los sueños. Nostalghia nos nutren la mente de imágenes que nos hacen romper con la rutina del fracaso y nos incitan a rebelarnos contra la regla del todo vale. Sus resonancias musicales suenan a tiempos donde la verdad tenía un gran valor, de ahí, que en esa necesidad de refugiarse en la silente oscuridad de la noche, donde los perdidos encuentran el paraíso, ellos nos regalan las afiladas cuerdas de sus guitarras para hacernos comprender que todo no está perdido, como su música, que busca un espacio en el planeta indie a base de canciones articuladas en la pasión de los sueños: «volar, volar, soy aire…» como nos recuerda Ricardo Barbosa. Luz abisal es el segundo larga duración de este grupo afincado en Madrid que verá la luz el próximo 19 de enero y es la culminación del trabajo que ya iniciaron en 2012 con su primer disco titulado Nidos de piel.

La fina capa con la que Nostalghia cubre sus canciones, las hacen más brillantes y cercanas, lo que denota una gran seguridad en su trabajo. Una aseveración que se va notando a media que avanzan las canciones del disco, pues si en un principio tienen un sonido al que podríamos denominar como más vetustiano, a partir de, En el fondo solo hay ruido, asistimos a un magistral final de canción donde las guitarras se reivindican de una forma gloriosa; un gran epílogo para una poderosa canción, en la que el diálogo sonoro alcanza cotas muy altas; soberbia. Un ritmo que no se altera lo más mínimo en, Quédate con tu mansión, donde los destellos siguen siendo magníficos: «quédate en tu mansión, contigo dentro arde mejor». Dinámicas sonoras que rastrean territorios de un pop-rock intenso que dinamita las falsas intenciones. Algo que corrobora la luminosa Entre las grietas donde, una vez más, las guitarras se alzan victoriosas sobre una mágica melodía donde el medio tiempo es igual a la ausencia de una libertad no programada: «libre, libre entré en la grietas», y así hasta despertarnos de un ensimismamiento sin sentido, pues Andrés y Ricardo nos aguijonean los sentidos con su simpar destreza sobre los mástiles de sus guitarras. Unos ritmos intensos que se apaciguan con Destino, azar, una balada con una fuerte personalidad que nos incita a soñar con el infinito. Metáforas aparte, la fuerza compositiva y conceptual de Nostalghia se hace más palpable en temas como Seres invisibles, donde vuelven a esa oscuridad perenne y perpetua que nos sumerge en lo más profundo de un cielo color azabache. Un espejo negro que articula las pulsiones del desamparo en Revierto el fin: «la enfermedad prendió, en silencio estaba/ y tu voz fue el bálsamo» en una mítica consecución de objetivos musicales, pues el tobogán rítmico al que nos someten Nostalghia nos hace disfrutar de unas subidas y bajadas muy acertadas.

Leer más…

untitled 2Ir caminado y comprobar cómo las suelas de nuestros zapatos se desgastan y cuando llueve se llenan de barro. Eso es la vida, una sonata a la pérdida de la inmaculada inocencia que nos recibe en su seno cuando nacemos. «Madurar/ era esto:/ no caer al suelo, chocar contra el suelo contemplar el/ pudrirse de la piel/ igual que un fruto antiguo». No hay crema que nos proteja del sol que nos quema poco a poco, día a día. ¿Madurar era esto? Sí, nadie nos enseñó a quedarnos quietos y pararnos a mirar, y en ese no movernos se nos quedó dibujada la pérdida de la sonrisa, como si fuéramos estatuas de humo pensadas con un soplo de nuestros pulmones. Vivir no significa fracasar, aunque, con el paso del tiempo, seamos conscientes en qué fondo de qué cajón se quedaron nuestros sueños. Fracasar es no poder decirnos que lo intentamos. Y ese miedo a esa pregunta es la que bordea los versos de este portentoso Chatterton, donde, cada una de las tres partes en las que se divide este poemario, que recibió el XXVI Premio  Fundación Loewe a la Creación Joven, son una razón para seguir levantándonos cada mañana, por mucho que solo seamos capaces de arañar unas palabras al papel en blanco. La melancolía de la pérdida se convierte así en una fe que no conoce límites, porque la redención del fracaso siempre es un pozo rico en hallazgos, igual que las heridas de nuestros errores nos recorren el interior de nuestra piel. Disolver esas heridas con la luz es una de las opciones que nos quedan de cara al futuro, pues no hay nada mejor para afrontar el horizonte del mañana que hacerlo con la conciencia —de las heridas— limpia de inútiles remordimientos.

Este poemario, que ha sido calificado de “generacional”, es el fruto de ocho años de trabajo, donde Elena Medel arranca espinas a la realidad y las clava cual chinchetas en sus versos. Ahí, donde se juntan esos pedacitos de realidad, gravitan la mirada de una JASP que nos inculca como nadie las ínfulas de que lo imposible es posible, hasta incluso, de que las mujeres que hay dentro de sí misma y a las que estas a su vez representan, sean las heroínas de una intrahistoria llamada Chatterton que, a diferencia de la ópera en tres actos de la que toma el nombre y que recoge libremente la vida del poeta maldito inglés Thomas Chatterton, no necesita reivindicar únicamente la estética del fracaso para salir airosa de ese encuentro. Elena Medel, igual que si fuera un profesor que ha escrito un manual de Geometría descriptiva en el que nos muestra la realidad tridimensional en solo dos dimensiones, nos descompone la realidad y contrapone la luz al fracaso, la esperanza a la melancolía, y algunas certezas a la duda: «Nadie se posa en el alféizar —son veintiocho años/ de espacio adolescente—,/ pero qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído/ en todos los poemas/ se colara por el patio de luces y asomara/ por el alféizar de mis veintiocho años,». En esa rendija de luz que se cuela por la poderosa superficie del fracaso es donde nos quedamos, por mucho que charlemos y escribamos acerca de la pérdida de la sonrisa.

Invitacion cartel Revista TerralBajo el alero del proyecto

“ESCAPARATE ANDALUZ”
del
CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS
le invitamos a la presentación de los 16 números publicados de la revista cultural digital
T E R R A L
el viento que modela las nubes
Jueves 15 de Enero 2015 – 19:00 h
c/Álamos, 24
Málaga

mr_turner_31688Olvidarse del mundo y entregarse a una obsesión que te moldea la vida, y lo que es peor, los sueños, te deja la piel, la mirada y los sentidos marcados para siempre. Hay una última necesidad de escapar de todo aquello que le rodea en Turner, pues nadie le puede dar aquello que realmente busca, salvo la fuerza interior que le mueve a cambiar la realidad del mundo que le tocó vivir, y él lo hizo a través de la incesante búsqueda de la luz. Sus cuadros que, cada vez más, solo anhelan el detalle, la insinuación o esa evanescencia que nos permite reinterpretarlos bajo la lupa de los sueños, se dieron de bruces con una sociedad y unos individuos que todavía no estaban preparados para romper las normas clásicas del mundo del arte, pero tampoco las de las costumbres que regían las buenas maneras de la época. De ahí, que esa soledad autoimpuesta, no fuera bien entendida por sus contemporáneos; y mucho menos sus faltas de respeto hacia el prójimo (véase el caso de su criada), lo que retrata muy bien Mike Leigh que, lejos de situarse en la vertiente más poética de su pintura, nos muestra al personaje tal y como realmente fue, creando una película sin estridencias y muy comedida en lo biográfico, pero con momentos para el deleite visual cada vez que nos muestra los lugares a los que acudió Turner para tomar los apuntes de algunos de sus cuadros más famosos, lo que además, nos habla y muy bien, de la fotografía y la luz de todo el film, porque esa necesidad última de la belleza aquí solo es plástica y no verbal o formal. Sin embargo, hay que agradecerle a Mike Leigh su empeño en mostrarnos esa abrupta dualidad entre persona y artista, pues con ello, nos proporciona un dibujo más completo del protagonista. Turner fue un hombre entregado a una causa: su pintura. Lo que nos queda muy claro cuando le vemos tomar apuntes de sus cuadros en sus famosas libretas, para a partir de ellos, componer grandes obras pictóricas en su estudio, de ahí, que la ausencia de palabras sea una de las constantes del film, que en este sentido, tiene que basarse mucho más en los gestos y en los ruidos que emite el pintor, lo que nos muestra los problemas que el artista tenía para comunicarse. Encerrado en sí mismo y en una lucha constante entre la aceptación de sus colegas y su motivación por la búsqueda de otras fórmulas pictóricas, no deja de ser curiosa su relación con el resto de pintores de la época, todavía anclados en las formas más clásicas de la expresión pictórica. Sin embargo, rezuma en casi todos ellos el respeto hacia una obra distinta, llena de una fuerza evanescente y precursora del impresionismo.

Leer más…

Sobre civiNova

Revista digital, red social, creación y
hosting de webs culturales.
ISSN 1989 - 5658
Contacto: redaccion (arroba) civinova.com

Twitter