Marsé, nacido Faneca i Roca, tiene un rostro grave, simpáticamente adusto, escaso cuello, y perfección de orfebre en su prosa. Bendecido por la pátina del socialrealismo, hijo adoptivo del hambre patria, no ha querido valerse de etiquetas y ha obrado, obrero él, como escritor total. La poética del conflicto social catalán, la dialéctica del xarnego y la barretina, de Pedralbes y el Carmel, zumbaba de fondo como una tenue disculpa, entre lírica y vengativa, para deleitarse en la contemplación de la falda de la bella burguesita rubia, o en el crepúsculo dorado sobre el horizonte mediterráneo, visto desde algún recodo entre pinos del Tibidabo.
(Este fragmento forma parte de un artículo que será publicado en septiembre en la revista Manual de Uso Cultural)
Jesús Nieto Jurado