En apenas noventa páginas, y con una prosa muy cercana a la poesía, Némirovsky vuelve a brillar con luz propia en el mundo de la literatura. En esta novela corta o relato largo (según se prefiera), las grandes dotes narrativas de la escritora rusa se ponen de nuevo de manifiesto, y una vez más, se deshace de todo aquello que es superficial o innecesario para su historia, lo que repercute notablemente en la intensidad lírica de su prosa, y que nos da como resultado, que su lectura esté plagada de imágenes y sensaciones conmovedoras.
Nieve en Otoño es un ejercicio mayúsculo sobre la cadencia nostálgica de los tiempos pasados. En nueve capítulos a modo de nueve imágenes, Némirovsky nos da las pistas suficientes para poder recrear en nuestra memoria no sólo la vida su protagonista, la aya Tatiana Ivanovna, sino también la de la familia Karin a la que sirve. La acción de esta pequeña joya de la literatura transcurre a lo largo de cuatro años, que en su decorado de fondo, se circunscriben a la convulsa guerra entre rojos y blancos como colofón de la Revolución del 17, y el éxodo de un gran número de ciudadanos rusos a lo largo de Europa (y especialmente París como destino final), pero con todo, ese no es el tema de la novela.









