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La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658
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Sección: Relato

IMG-20170210-WA0012Hacía frío, llovía y la sensación era la de un día desapacible, lábil, escurridizo. Corríamos a la salida del metro para no llegar tarde a la cita, mientras nos preguntábamos cuánto tiempo hacía que nuestros pies no pisaban esas calles. Y recordamos que tiempo atrás, un poco más abajo, en la misma calle Ave María, estuvimos presentando el primer libro —en este caso individual— de otro autor catalán. A medida que nos acercábamos y nuestras gafas se iban llenando de las incómodas gotas de lluvia, también rememoramos aquella otra tarde, en la que Eugenio Asensio presentó su novela Tiza, lejos de allí, en otra librería de la capital. Recuerdos, todos, que no hacían sino obligarnos a transitar por las coordenadas de un tiempo que jugaba con nuestros recuerdos. Atravesar esa barrera, en este caso, era fácil, pues era rememorar buenos momentos, como buenos momentos fueron los que vivimos el pasado viernes en la librería El dinosaurio todavía estaba allí…, en la presentación del primer libro de relatos del Club Marina titulado, Los días lábiles, en el que sus nueve componentes aceptaron el reto de escribir un relato que transcurriera en el espacio temporal de 24 horas. Y Eugenio, Amanda, Jorge, Mercedes, Javier, Herminia, Mariela, Susana y Pedro así lo hicieron. Lo que años atrás comenzó siendo  un club de lectura, el paso del tiempo ha transformado en un club de escritores que ya tienen planeado sacar la segunda recopilación de relatos para el Sant Jordi del año 2018. Aunque todavía quede mucho para esa fecha, una de las cualidades que nos quedó clara en la presentación de este libro de relatos, es el dominio tan particular que sus componentes tienen del tiempo. Un dominio que podríamos tildar como de la otroredad del tiempo, pues otroredad es todo aquello que se ciñe al descubrimiento del otro, como otro, sin duda, es el concepto del espacio tiempo de estos nueve autores, que son tan distintos, que ponen sus trabajos en común para darles la última forma con la que acabarán impresos. Palabras tan poco comunes en la literatura española actual como: libertad, democracia, puesta en común, tormenta de ideas o crítica constructiva —no confundir con buenismo— se entrecruzan en la visión de este Club Marina, que nace con la necesidad de la expresión dual, plural y poliédrica que todo movimiento artístico al uso debe tener o atesorar.

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16359094_1310890685600340_488567342_nInsatisfacciones y desengaños, ilusiones y proyectos, angustias y sueños «extrañamente adheridos a la realidad», recorren los nueve relatos que configuran este libro escrito por los nueve profesores y escritores, integrantes del Club Marina


 
El escritor argentino Julio Cortázar, al que se deben algunos de los más importantes relatos contemporáneos, en Algunos aspectos del cuento, subraya como rasgos fundamentales del género las nociones de impacto, condensación y brevedad. Según Cortázar, el cuento debe, igual que la foto, escoger una imagen o un acontecimiento significativo, que actúe como una especie de «apertura» hacia algo que se encuentra más allá de la anécdota que cuenta. El episodio elegido debe funcionar como símbolo y provocar en el lector la impresión de un «golpe de K.O».
 
Esto es precisamente lo que encontramos en LOS DÍAS LÁBILES. Cada uno de los cuentos de esta antología se asoma de manera particular al recorte de veinticuatro horas de la vida y la intimidad de unos personajes en manos del azar y del tiempo lábil e inaprehensible. Los autores ofrecen, con personalidad y estilo propio, impactos emotivos, reflexiones y experiencias que nos permitirán reconocer y reconocernos en ese espacio mágico donde pueden confluir vida y literatura.

Insatisfacciones y desengaños, ilusiones y proyectos, angustias y sueños «extrañamente adheridos a la realidad», recorren estos nueve relatos en forma de «mudanzas y movimientos» que, en palabras de Vila-Matas, «se dan en la vida y en los mejores cuentos, que son los que dibujan la vida».
 
El Club Marina esta formado por: 1. Eugenio Asensio – 2. Amanda Gamero – 3. Jorge Gamero – 4. Mercedes Gascón – 5. Javier López – 6. Herminia Meoro – 7. Mariela Puértolas – 8. Susana Tomás – 9. Lara Vázquez.

Cubierta TIPOS DUROSHay que tener valor para afrontar la realidad —la del día a día—, ésa que no es como nos la imaginamos de pequeños ni como la que sale en las películas o en los anuncios de la televisión. Sin embargo, la verdadera encrucijada no es ésa, sino las opciones a tomar ante la situación a la que sin darnos cuenta nos vemos abocados. Así nos ocurre que, podemos dar vueltas y vueltas sin salir del punto de partida, o también huir, sin por ello desterrar a nuestros miedos del corazón. De una u otra forma, siempre perdemos algo por el camino. A veces es la dignidad, otras la cordura o incluso la ilusión por aquello que creíamos que siempre sería nuestro particular altar sagrado. La vida en solitario o la vida en pareja se parecen en los sortilegios mentales que volcamos sobre los demás. En el primero de los casos, lo hacemos sobre nuestra sombra cuando adopta la forma de conciencia, y en el segundo, lo manifestamos en el otro, para de esa forma no tener que arremeter contra uno mismo. En muchos de los relatos de Tipos duros, se concitan todas y cada una de las circunstancias señaladas, porque, sin duda, muchos de ellos son la radiografía de esa huida sin valor que no describe otro dibujo que el del propio círculo en el que estamos metidos. Los tipos duros que nos dibuja Andrés Ortiz Tafur en esta recopilación de relatos, son hombres que luchan contra sí mismos, y lo hacen, despellejando a sus sueños y a sus maldiciones a partes iguales, pues esa parece ser la fórmula de la que está fabricada la esencia del ser humano: la insatisfacción que deviene en pérdida. Indecisiones aparte, el autor se sirve del surrealismo, de los planteamientos a priori racionales que devienen en estrambóticos y en la fina capacidad de diseccionar aquello que la sociedad no nos deja mostrar, para levantar un paraíso, el de los tipos duros, al que podríamos denominar como de Egolandia, pues ahí residen una parte de esas manifestaciones —sólo aparentemente desquiciadas—, del miedo, la soledad, la masculinidad mal resuelta, la soberbia, la felicidad o la libertad, que se van planteando a lo largo de los veintiún relatos del libro, y que nos dan, la verdadera medida como narrador de Andrés Ortiz Tafur que, poco a poco, y de una forma beligerante, nos va mostrando la potente voz que tiene como escritor, y a la que con cada nueva recopilación de relatos va modelando para hacerla más propia. Tipos Duros, sin duda, es un paso adelante en la carrera literaria de este jienense, que un día, decidió destronar al mundo para autoproclamarse rey de sí mismo y de sus obsesiones literarias y creativas —que en muchas ocasiones vuelca sin miedo en las redes sociales—. Ese valor de autor, es el que antepone a su personajes, pues con ellos, intenta retratar una sociedad incierta y perdida, pues hoy en día nada no satisface, ni tan siquiera la compasión hacia uno mismo y sus múltiples manifestaciones que, en este sentido, van desde la gloria al infierno sin parada intermedia.

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978841683031-e1482941090971«La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas, el mar». En esta frase atribuida a la protagonista de El bolso de Blixen, y que a modo de corolario está impresa en la contraportada del nuevo librito de Nórdica Libros, ya se nos revela la esencia de la escritora danesa y la última intención que, tanto de Jesús Marchamalo como de Antonio Santos, han tenido a la hora de retratar el espíritu de este alma indómita que representa Karen Blixen Isak Dinesen para el mundo de la literatura—. El agua salada del sudor como recompensa al esfuerzo, el agua salada de las lágrimas como expresión sanadora del dolor, y el agua salada del mar como metáfora de la libertad, reúnen en sí mismas, y cada una de ellas de una forma determinante y sintetizadora, la entidad de una mujer que nunca renunció a su estigma de mujer entre hombres, de mujer luchadora o de mujer con un fuerte temperamento tanto para la vida como para el amor. Y que, como no podía ser de otra manera, ha sido identificada por Jesús Marchamalo junto a ese gigantesco bolso —en comparación con su enjuta figura alimentada sólo a base de ostras y champán—, que lució al lado de Marilyn Monroe en su gira norteamericana.

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xthumb_14831_portadas_big_jpeg_pagespeed_ic_0XjohxxkJHLeer los cuentos de Relatos tempranos es sentir el desprecio nauseabundo que sólo los tuyos te pueden proporcionar y, desde ese averno cruel y sentimental, encaramarnos a una atalaya desde la que poder divisar otro mundo. Un mundo imaginado por un niño que quiso ser escritor a los ochos años (Truman Capote); una determinación que él llevó a cabo enfrentando, a ese abandono materno y paterno, con la necesidad del reconocimiento ajeno; un reconocimiento que el escritor forjó con su inexcusable brillantez, y con la que consiguió burlar (en parte) a la crueldad del destino. Capote lo hizo, refugiándose en lo poético y lo marginal que existe en los paisajes del alma. Esa soledad impuesta por sus progenitores, sobre todo por su madre, le llevó a cimentar un universo de niños y soledades, mujeres negras que asisten a blancos, o tías que no entienden nada de la vida salvo de cocinar, sin olvidarnos de la aridez de una homosexualidad que Capote nunca se preocupó en ocultar. Todos estos ingredientes son la argamasa de la que están construidos los cuentos recopilados en Relatos tempranos; relatos, muchos de ellos, escritos a los catorce, quince o dieciséis años, de ahí, que la primera sorpresa al leerlos, venga por la madurez de la puesta en escena de cada uno de las historias que las albergan y de su resolución, algunos de ellos, puros ejercicios de estilo literario como el titulado Tráfico oeste, una suerte de vuelta atrás en el tiempo que plasma la realidad de una forma trágica e hiriente. En este sentido, Relatos tempranos es la demostración del precoz talento de un escritor que se caracteriza por su limpieza de estilo y por su desmesurada capacidad de colocar cada palabra en el lugar adecuado, y todo ello, como demostración de un genio tan portentoso como temprano, pues esta recopilación da buena muestra de su particular mirada hacia todo aquello que le rodeó: adjetivando la marginalidad y haciendo de ella una cuerda infinita de la que tirar, para traer hacia sí, las vidas de unos personajes que, en su sencillez, Capote transforma en entrañables, igual de entrañable que puede ser la vida de uno mismo, para cada uno de nosotros. Truman Capote excava en la nimiedad más insignificante y le saca un brillo que resplandece hasta hacernos caer embobados con su reflejo, de ahí la brillantez que rodea a los escenarios por los que transitan sus personajes, pues los convierte en los mejores protagonistas posibles de las mejores historias imaginables.

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