civiNova.com

La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658
 Suscríbete: Rss 2.0  Rss  Atom

Sección: Literatura

1. Podrán concurrir al mismo escritores de cualquier nacionalidad, siempre que las obras estén escritas en castellano, sean originales e inéditas y no hayan sido premiadas anteriormente en ningún otro concurso.

2. El premio está dotado con un primer premio de 30.000 euros y un busto del prestigioso escultor Miguel Berrocal para el ganador. También se establece otro premio de 6.000 euros para el finalista, ambos indivisibles, que podrán declararse desiertos si el jurado así lo considerase. Dichas cantidades se entregarán en concepto de anticipo de derechos de autor y atendiendo a la normativa fiscal vigente.

3. El Jurado estará constituido por doña Nadia Consolani, un miembro designado por Alianza Editorial, que publica y distribuye las obras premiadas, dos miembros designados por la Fundación Unicaja, entre personalidades del mundo de las letras, y el ganador del año anterior. La proclamación de la obra ganadora se llevará a cabo el 17 de noviembre de 2009 coincidiendo con el aniversario de la muerte de Fernando Quiñones. El fallo, que se dará a conocer oportunamente, será inapelable.

4. Tanto la obra ganadora como la finalista serán publicadas por Alianza Editorial. Mediante el oportuno contrato ambos autores cederán a Alianza Editorial, en exclusiva y para todo el mundo, los derechos de explotación de sus novelas, incluidos los de traducción, así como la gestión de acuerdos con terceros para una más amplia explotación de las obras. La editorial en cuestión podrá realizar, durante siete años, cuantas ediciones juzgue oportunas en cualquier formato, determinando libremente el número de ejemplares, precios, distribución, etc. de las cuales los autores percibirán el 10 % del PVP (impuestos excluidos) de los ejemplares vendidos, no devengándose cantidad alguna hasta cubrir el anticipo de derechos que habrán de entregárseles en concepto de premio. Alianza editorial se reserva durante tres meses la opción de publicar cualquiera de las obras presentadas.

5. La extensión de los trabajos no será inferior a 150 folios. Las obras se presentarán por duplicado, mecanografiadas a doble espacio y por una sola cara, en tamaño DIN A 4, con las páginas debidamente numeradas y grapadas, cosidas o encuadernadas y en CD. Los concursantes podrán hacerlo con su propio nombre o con seudónimo, acompañando en todo caso al original un sobre-plica cerrado en el que figurará el título de la obra y que contendrá los datos del concursante: nombre y apellidos, domicilio, teléfono de contacto y, si lo desea, biografía resumida. En la portada de las obras presentadas y en el exterior de las plicas figurará de forma destacada el título de los trabajos.

6. Los trabajos se presentarán o remitirán a la Obra Social de Unicaja, Plaza de San Agustín 3, 11004, Cádiz, indicando en el sobre: Para el XI Premio Unicaja de Novela “Fernando Quiñones”.

7. A partir de la fecha de esta convocatoria, queda abierto el plazo de admisión de trabajos, que finalizará el 30 de junio de 2009.

8 Todas las obras presentadas quedarán en depósito de los receptores hasta la fecha del fallo. Diez días después del anuncio de las obras ganadoras, los originales no premiados y sobre los que Alianza no ejerza su derecho de opción, que no hayan sido recogidos por sus remitentes, serán destruidos.

9. El hecho de participar en el certamen implica la aceptación de sus bases.

thoureau

Henry David Thoreau.
Escribir. (Una antología).
Edición y traducción de
Javier Alcoriza, Antonio Casado da Rocha y Antonio Lastra.
Ensayo Pre-Textos. Valencia, 2007.


Leer se titula uno de los capítulos más interesantes de Walden, el libro de Henry David Thoreau (1817-1862),que apareció no hace demasiado tiempo en Cátedra, en edición de Javier Alcoriza y Antonio Lastra. Ellos dos y Antonio Casado da Rocha han preparado Escribir (Una antología), que aparece ahora en Pre-Textos.

H. D. Thoreau -maestro de escuela, tutor privado, agrimensor, jardinero, granjero, pintor (de brocha gorda), carpintero, albañil, jornalero, fabricante de lápices y de papel de lija, escritor y poetastro a veces, según explicaba en su correspondencia- fue una de las referencias de El club de los poetas muertos, y como a su protagonista lo expulsaron del centro donde enseñaba por no practicar la disciplina intolerante de aquella época.

Escribió mucho y de todo: ensayos, poesía, cartas y sobre todo un diario que escribió entre 1837 y 1861. De ese Diario extraería Thoreau el material de Walden y los antólogos han seleccionado más de doscientos fragmentos en los que reflexiona sobre la poesía y la inspiración.

La observación y la reflexión, la realidad y la fantasía, lo trivial y lo elevado se suceden en estos textos llenos de intuiciones y de cercanía.

Son las reflexiones y las intuiciones de un escritor en busca de sí mismo, en medio de un paisaje de bosques, montañas y lagos que suelen ser el telón de fondo de su literatura o el objeto de una mirada constante a la naturaleza.

Esos dos temas, la naturaleza y la literatura, fueron el centro de su vida, de su obra y de sus diarios. En una entrada de 1862 que se recoge en esta antología escribe Thoreau estas líneas que son un programa vital y estético:

De la literatura solamente nos atrae lo salvaje. Mediocridad no es más que otro nombre para la docilidad. Lo libre e incivilizado, el pensamiento salvaje de Hamlet y la Iliada, de todas las escrituras y mitologías, no aprendido en las escuelas, es lo que nos deleita. Tal como el pato salvaje es más bello y veloz que el doméstico, así es el pensamiento salvaje, como el ánade real que con un golpe de ala se eleva entre el rocío, más allá de las marismas. Un libro verdaderamente bueno es algo tan natural, tan inesperada e indescriptiblemente hermoso y perfecto como la flor silvestre descubierta en las junglas del este o en los prados del oeste. El genio es una luz que hace visible la oscuridad, como ese resplandor del relámpago que tal vez haga temblar el templo mismo del conocimiento, y no una cerilla encendida en el hogar de la raza, que palidece ante la luz del día.

articulos-literarios-en-la-prensa-1975-2005-i0n654640El insigne pensador, filósofo y ensayista José Ortega y Gasset confesaba en sus círculos más íntimos que, pese a su ingente cantidad de ensayos, sus meditaciones del Quijote y su preocupación por las masas y las artes, nunca había sido más que un periodista. Quien confesaba sin rubor esto bien conocía la variedad del soporte periodístico como único, y vital, difusor de ideas y balcón de pensamientos. Curiosamente, cuando el ejercicio del periodismo se desprecia vilmente por la preeminencia insultante de lo audiovisual, quedan en las páginas diarias rostros conocidos que se resisten a desmantelar el romanticismo de las rotativas ante la irrupción aséptica de la deshumanizada sociedad de Internet; resistentes plumas amparadas en la trinchera del artículo de a diario, conservadas en alcohol y tinta. El ejercicio del articulismo, como género literario, navega en la indefinible línea que separa la literatura y el periodismo.

Quienes lo ejercen, las más veces movidos por la necesidad económica y las menos por el puro placer de inmiscuirse en la vida política y social de un país, campean entredos territorios de la prosa que siempre han convivido en estrecha relación yprofunda crisis de identidad.

Con el tiempo, el articulismo ha ido adquiriendo unas características propias de urgencia, lucidez y mala leche, las mismas virtudes que según confiesa Francisco Umbral, tal y como le reveló José María de Cossío, ha de poseer todo articulista que se precie. Con este espíritu la ejemplar editorial Cátedra, vigía de nuestros clásicos, ha optado con acierto eneditar El Artículo literario en la prensa: 1975-005, demostrando que el buen ejercicio del periodismo en los rotativos no tiene por qué estar reñido con la brillante literatura. Recopila el volumen de Cátedra los mejores artículos que han jalonado las páginas de los diarios desde el año 75 hasta ayer mismo, y los mejores articulistas que han relatado sus pareceres sobre esta sociedad nuestra que en un cuarto de siglo ha cambiado tanto que, como decía Guerra, ya no la reconoce ni su madre. A medida que leemos los artículos, ordenados por autor, comprobamos cómo los valores críticos del periodismo literario no han cambiado, cómo España ha ido variando en sus gustos y costum- bres, y la España castiza se ha transformado en unvivero de tendencias culturales que estos escritores de prensa supieron entrever.

Entre las páginas de esta cuidada edición de Cátedra sobresalen prodigiosas obras literarias en miniatura; efímeras narraciones que ilustran las intrahistorias personales que acaecieron en la asonada del 23-F como en “Mi 23 de febrero de 1981″ de Antonio Gala, o en “Tal día como hoy” de Quim Monzó.

También el problema de España, de resonancias noventayochistas, tiene cabida en este libro que flirtea entre la intemporalidad de la columna “umbraliana” y el documento histórico de momentos puntuales a la manera de Pérez-Reverte.

En el artículo “España”, Francisco Umbral, cuando era el Umbral ya estilísticamente desaparecido, da la clave sobre la esencia de este país y afirma que “España, todo lo recortada que ustedes quieran, somos aquí los españoles, también de izquierdas (…)” porque “decir Estado Español (…) es, aparte de cursi, una manera de dejar España a la derechota nacionalista, paleoespañola y con latifundios sentimentales y de los otros”. El libro lo completan artículos que en su bre-

vedad suponen lecciones morales de escritores que, ajenos a la práctica política, captan en unas pocas frases las soluciones a cuantos problemas nos acechan.

Porque el Parnaso atrae a las plumas, pero vivir del presente, a algunos escritores, les procura brillantemente el sustento.

remolino

El autor aragonés plantea en El remolino un relato mítico en la montaña aragonesa

Ataviado de una boina baturra y un firme cayado, recorría José Antonio Labordeta las soledades de esta España que todavía sigue oliendo a pueblo; precisamente ahora que los grandes neones pueblan las ciudades y el AVE trastoca nuestra concepción tradicional de tiempo y distancia. De esa guisa, caminando por una España desconocida y provinciana, la inmensa mayoría de los “telespañolitos” conocieron a José Antonio Labordeta, cantautor de una Transición que defendió sin dobleces y con el empeño tan aragonés de demostrar que, muerto Franco, su tierra debía existir en ese nuevo futuro que, como se demostró a la postre, sólo han rentabilizado las autonomías que aborrecen del patrimonio común del castellano.

Ha sido empeño de Labordeta, como hizo Carlos Cano con esta Andalucía blanquiverde, dignificar su tierra; dotar a Aragón de una entidad literaria propia cuando para el resto de los españoles la tierra aragonesa no era sino una desértica región , noble y atrasada.

Sin embargo, si se quiere profundizar en la realidad literaria de Aragón, nada mejor que indagar en un apellido, Labordeta, que esconde toda la fuerza de la creatividad literaria de una región que siempre se consideró parca en palabras. Fue Miguel Labordeta un poeta genial y desconocido, que murió en 1969 y dejó un futuro que lo podía haber llevado al Olimpo literario. Su hermano José Antonio no le va a la zaga y, más allá de la imagen típica de simpático paseante machadiano, reiterada hasta la saciedad por la magnífica serie Un País en la Mochila, en él se esconde un creador total en el sentido renacentista del término. Desde guionista a político, de cantautor a novelista, José Antonio Labordeta ha tocado todos los palos posibles en el campo incierto del humanismo y, ahora, reedita con acierto en Anagrama su obra En el remolino, genial recreación “faulkneriana” de la Guerra Civil en un pueblo de la montaña aragonesa.

En su narración, Labordeta relata cómo la inquina atávica puede convertirse en el verdadero trasfondo de una Guerra Civil, lo hace a través de un prestamista a quien los aldeanos culparán de sus males e intentarán pagar en él las miserias cotidianas. La narración de Labordeta tiene mucho de descripción de la huída, de descripción minuciosa del miedo en el pálpito y el sabor de la muerte en los ojos de un joven atrapado entre los dos fuegos de un conflicto entre hermanos.

Más allá de referencias concretas o localizaciones geográficas, en Labordeta narrador se adivina un poético escritor que prima en su voz a las almas más que a los personajes. Su novela, ambientada en el conflicto fratricida, plantea un escenario que humaniza la recreación del pasado, pues va más allá de categorizaciones ideológicas y perfila personalidades atormentada por las pasiones primarias del odio, la venganza y la libertad, que aparece como un personaje vital y silencioso que da aliento lírico al relato.

Labordeta plantea una novela que dignifica la literatura que hasta entonces se ha publicado sobre la Guerra Civil. El tono y el estilo advierten de la madurez de un poeta que invade con éxito el territorio de la prosa, manteniendo un atractivo hálito poético que, como advierte Caballero Bonald, ayuda a dignificar el relato, lo adereza de un poso fundamental de miedo y tensión que en ocasiones lo asemejan a los recursos del “Realismo Mágico” y en otros lo acercan a su paisano Ramón Sender y su Crónica del Alba.

Otra virtud de En el remolino es la de hacer gran literatura de un tema sencillo como el advenimiento de la Guerra Civil a un pueblo remoto. Precisamente de esa supuesta simpleza argumental, Labordeta administra magistralmente una novela compleja que atrapa al lector sin hipocresías ni falsas promesas.

Con En el remolino, tanto Anagrama como Labordeta justifican sobradamente quiénes son.Título: En el remolino Autor: José Antonio Labordeta

Ed: Anagrama, Barcelona 2007

Precio: 14 €

Páginas: 129

Lo Mejor: Un estilo potentísimo y literario que contrasta con la narrativa paupérrima de la actualidad

Lo Peor: Los estereotipos que la sociedad atribuye a un espléndido autor como Labordeta.

angel-gonzalesz2Hace poco que desapareció el poeta asturiano Ángel González. Al tiempo, y con espíritu lírico, poético, y sin dejar de lado el rigor investigador, su amigo L.G. Montero ha completado una extraordinaria biografía titulada Mañana no será lo que Dios quiera.

 

El poeta Ángel González dejó una de las obras líricas más relevantes en lengua española, pero también fue testigo privilegiado de uno de los períodos más convulsos en la historia reciente de España: la Guerra Civil. Luis García Montero construye el retrato del poeta y recorre los primeros años de su vida para rescatar la mirada de un niño que tuvo que crecer sin la figura de su padre, pero con toda la fuerza de una familia y una geografía que se resistían con uñas y dientes a dejarse vencer.

Una novela que pretende ser el testimonio de una realidad, escrita con humor, admiración y ternura, con una prosa que funde el ensayo con la historia y la biografía con el lirismo. Mañana no será lo que Dios quiera es un homenaje a un territorio, a una familia, a los amigos y a los libros, que levantaron el espíritu del joven en ciernes que con el tiempo se transformaría en uno de los más grandes y premiados poetas de este país durante el siglo XX.

Fuente: Alfaguara

Sobre civiNova

Revista digital, red social, creación y
hosting de webs culturales.
ISSN 1989 - 5658
Contacto: redaccion (arroba) civinova.com

Twitter