Partir de la última esperanza de los sueños hacia el fin. Erigirse en la heroína de la derrota. Recorrer los ecos de otras voces y las grietas de otros ámbitos. Así se defiende de sí misma la protagonista de esta novela. No hay certezas, si no hechos, que como una catapulta te trasladan al otro lado de la muralla donde ya no existe la sociedad y el mundo tal y como lo conocemos, sino sólo la intemperie y la desnudez de aquellos que se saben avocados a un final; un desenlace que se torna despiadado como la civilización que nos domina, silenciosa e impasible ante los débiles y los diferentes. Aquí no hay razas, ni ricos ni pobres, sólo la exposición de las entrañas hacia el exterior de una forma distinta, única, poética, nihilista…Sección: Novela
Cristina Fallarás, Últimos días en el Puesto del Este: las coordenadas de una singladura hacia el abismo.
Partir de la última esperanza de los sueños hacia el fin. Erigirse en la heroína de la derrota. Recorrer los ecos de otras voces y las grietas de otros ámbitos. Así se defiende de sí misma la protagonista de esta novela. No hay certezas, si no hechos, que como una catapulta te trasladan al otro lado de la muralla donde ya no existe la sociedad y el mundo tal y como lo conocemos, sino sólo la intemperie y la desnudez de aquellos que se saben avocados a un final; un desenlace que se torna despiadado como la civilización que nos domina, silenciosa e impasible ante los débiles y los diferentes. Aquí no hay razas, ni ricos ni pobres, sólo la exposición de las entrañas hacia el exterior de una forma distinta, única, poética, nihilista…La noche feroz
Una noche intensa y larga; un maestro desolado por el remordimiento; un cura salvaje y asesino; una niña asesinada; dos inocentes perseguidos por el bosque como bestias heridas; un tiempo evocado y trágico, el de la guerra civil; un escenario norteño, Promenadia, el pueblo escondido entre montañas y fundado por un desertor francés durante otra guerra, la de la invasión napoleónica.
Sobre esos elementos se condensa la concentrada potencia narrativa de La noche feroz, una novela corta excepcional que se publicó en 2006 y que ahora reedita Seix Barral. Con ella regresaba Ricardo Menéndez Salmón a un territorio rural imaginario, al paisaje oscuro y mítico que había creado en su novela anterior, Los arrebatados, y al que habría de volver en Derrumbe, su libro siguiente.
Irène Némirovsky, Los perros y los lobos: las encrucijadas del destino.
El viento helado de nuestra vida, nos voltea hasta hacernos llegar a ese destino que nunca habíamos soñado. Cuando estamos en ese lugar (al que nunca pedimos ir), nos sentimos raros y descolocados, como si todo se redujera a un sueño del que a veces no queremos despertar. Los protagonistas de Los perros y los lobos, deambulan por sus vidas a merced de esa fuerza superior que los deposita en enclaves desconocidos, pero que subyugados por una fuerza suprema, caen vencidos ante la pasión, que se comporta como una maldición febril que les impide renunciar a sus orígenes. En este sentido, la maestría a la hora de narrar y describir la psicología de sus personajes que tiene Némirovsky, resplandece como el dios sol en esta novela (la última que publicó en vida), y las raíces de los judíos, su necesidad de sobresalir, su exilio errante (tanto interior como exterior), y esa volcánica erupción de un sinfín de ambiciones ocultas en lo más profundo de sus corazones, están retratadas con gran precisión; porque ante todo, la estirpe de los Sinner, y por ende de la raza judía, no son sino la epopeya de cualquier ser humano que cae en el precipicio de sus debilidades.El año de la rubia, el fruto estéril del deseo
El año de la rubia de Jesús Nieto Jurado es una novela corta de 85 páginas, pero en la que se narra la experiencia de una vida entera. Bajo la clave metonímica de la parte por el todo encontramos la representación amplia de su significado: el año por la vida, y la rubia por todos los ideales frustrados e inalcanzables.El año del título se condensa en un verano: un instante desmayado, una angustia en el bochorno de la siesta, sobre el que buscamos a deshoras un cosquilleo desvanecido en la arena. El verano es siempre una promesa, la de licores frescos, la de besos en las orillas del cuerpo, la de suicidios estivales. La rubia es toda la promesa del verano. La rubia es la única promesa de una vida tediosa cuyo paso está marcado por la caída rítmica del cabello y por los botellones a pie de plaza.
No obstante, hay veces que el verano no cumple lo que promete, como también hay veces que la vida atropella pasiones, destruyendo así el arrojo que bulle en los amaneceres de junio. La imagen de la rubia se había configurado como la única salvación posible para sesgar la tragedia cotidiana, y su conquista habría sido la consagración victoriosa de alguien acostumbrado a perder, habría sido la dilatación del estío más allá de sus límites. Pero el ideal de la rubia se desvanece con la primera brisa del otoño.
Como bien sabemos, la posesión del objeto mata el deseo. En El año de la rubia los objetos anhelados nunca se llegan a conseguir, son fracasos sucesivos que atrofian la realización ideal de uno mismo. Por ello, hay un rugido polvoriento en cada fragmento de la memoria. Además, el deseo está plasmado en la novela porque sigue vivo, porque no se ha poseído ningún objeto; es necesario este fracaso para que exista la obra. El año de la rubia es fruto estéril del deseo. El año de la rubia es toda una promesa.
Imagen: Cortesía de José María Plaza
El escritor y psiquiatra Fabio Rivas presenta su esperada novela, “1936″
El próximo viernes, a las 19:30, el reputado psiquiatra y escritor Fabio Rivas presentará en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Málaga su nuevo libro, 1936.





