“La moral individual ha muerto”. Esta es una de las frases que el espectador puede leer en la gran pantalla que hay detrás del escenario, que como una boca muda expulsa mensajes y proclamas al modo multimedia de cualquier macro concierto musical, y que junto a la música de Wagner, interpretada por el pianista Ramón Grau, inunda de una atmósfera intrigante la Sala 1 del Matadero Naves del Español. Una intriga que con el transcurso de la trama se vuelve codicia, frialdad y odio, y que como un reflejo maldito de la condición humana, se traslada por todos y cada uno de los personajes de esta metáfora estéticamente intensa sobre el fin de la humanidad, que se muestra tan poderosa, que tampoco se detiene ante los corazones invadidos por la sensibilidad del arte. En este viaje a los infiernos teñido de blanco, negro y rojo, la escenografía y puesta en escena cobran un papel determinante, y logran trasladar esa atmósfera cinematográfica a algo que no lo es, y lo hacen de una forma efectiva y estimulante a través de una gran pantalla de fondo, un gigantesco espejo en el techo que nos devuelve el reflejo de los personajes sobre el escenario y que se comporta como un gran cielo abierto por donde se escapan y cubren todas las perversiones del ser humano, y una cinta transportadora en el centro del escenario, que hace las veces de un original travelling de un montaje arriesgado y dinámico, pero espectacular.
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Sección: Destacados
La caída de los dioses, adaptación teatral de Tomaz Pandur: una metáfora estéticamente intensa sobre el fin de la humanidad.
Amaral, Hacia lo salvaje: aullidos de cambio.
Como un animal herido que huye a través del bosque, así es como Amaral se ha planteado su nuevo disco. El escritor Benjamín Prado define este disco como “doce canciones en las que se puede confiar”, pero antes de hacer esta contundente aseveración, nos plantea lanzar una moneda al aire para descubrir de qué lado caen cada uno de los temas de este Hacia lo Salvaje, en los que encontramos alegrías y tristezas, euforias y decepciones, en una suerte de enfrentamientos ciclotímicos. Pero por encima de cualquier consideración más o menos erudita, o más o menos musical, lo que queda claro nada más escuchar la primera canción de este disco (justo la que da título al álbum) es la intención de Juan y Eva de ir hacia otros territorios, sin por ello dejar de manejar las señas de identidad que los han hecho grandes. Y tanto el uh, uh, uh, uh de Eva nada empezar la canción como el primer verso de la canción: “Ella fue la primera de sus hermanas en huir”, así nos lo indican. Ahora queda por definir ese espacio o lugar hacia el que se quieren dirigir con sus nuevas canciones, que en el caso de Hacia lo Salvaje es una incursión hacia el pop más contundente con tintes folk que hacen ganar enteros a su carta de presentación. Sin embargo, la primera gran canción de este álbum es Antártida, con una secuencia inicial de guitarras verdaderamente admirable, pues te hacen mover los pies nada más oírlos, y que nos recuerdan a esos planteamientos de búsqueda que se encontraban en las canciones de los ochenta, donde la espontaneidad creativa era la verdadera musa. Leer más…
Vila-Matas. El viajero más lento
Enrique Vila-Matas.
El viajero más lento.
Seix Barral. Barcelona, 2011
Casi veinte años después de su primera edición en 1992, reaparece en Seix Barral El viajero más lento, una recopilación de los ensayos y artículos que Enrique Vila-Matas había publicado hasta entonces, un mosaico itinerante de textos que recorren ciudades como Berlín, expresan el fervor de Barcelona y son un homenaje a los autores que han confluido en su escritura, en sus afinidades y gustos de lector y en su mirada narrativa. Los cinco apartados en que se articula el libro son una inmejorable introducción al mundo personal y narrativo de Enrique Vila-Matas a través de una recopilación que toma su título de uno de sus textos más memorables, el dedicado a Valéry Larbaud:
Tres geografías distintas (el viaje al extranjero, el paseo por el barrio de toda la vida y el vagabundeo literario), once ensayos que yo llamo shandys en honor de los conjurados de uno de mis libros, una mirada nostálgica a mi ya tan lejana como furtiva relación con el cine y, finalmente, comentarios a libros o autores que me gustan, componen esta colección de artículos y ensayos literarios que he decidido llamar El viajero más lento.
Rusos Blancos, Sí a todo: rompiendo los moldes del indie español.
Rusos Blancos nos propone en su primer disco titulado Sí a todo, saltarnos las barreras arquetípicas cargadas de la solemnidad y la oscuridad pretenciosa de muchos de los grupos de la denominada música indie española. El hecho en sí mismo de transgredir las normas establecidas, no quiere decir, ni mucho menos, que Rusos Blancos nos propongan una música exenta de alma. Muy al contrario, el universo adolescente de las letras y la música de sus canciones, está salpicado de situaciones cotidianas a las que alguna vez nos hemos tenido que enfrentar por muy rocambolescas que inicialmente nos parezcan. Pero su ingenio va más allá, pues su letras en ocasiones están teñidas de ese color tan sutil como inteligente que se denomina ironía; una ironía que comienza en sus títulos y que nos sirven para enfrentarnos a sus letras y su música que van desde el pop más luminoso de la música anglosajona (inglesa y americana) de los ilusionantes años sesenta hasta ese showgaze tan característico de grupos como Nadadora, sin descuidar por ello su gusto por temas más jazzies y coloridos donde la sencillez de su multi instrumentación (sin llegar al coro sonoro de HATEM) hacen ganar el resultado final de los temas.
Su versatilidad music Leer más…
Cuando nacemos, nuestra memoria está vacía de recuerdos que no de instintos; y si ambos tienen algo en común, es que se comportan como timones que nos llevan a lo largo de nuestras vidas, a veces, hacia lugares que no conocemos, y en ocasiones, a destinos a los que no hemos pedido ir. En ese instante en el que en nuestro particular trayecto, la realidad se superpone a los sueños, la vida del día a día deja de tener sentido y nos dejamos llevar hacia el otro lado de la montaña donde nos encontramos más a gusto. Si no nos rendimos, recuperamos la ilusión de las vidas soñadas y transitamos por ella con huellas que no dejan rastro, salvo en nuestra memoria, que caprichosa, nos concede aquello que le pedimos, y así, poco a poco el espejismo de las ilusiones perdidas se refleja en nuestro yo más profundo como si fuera una placa solar que nos nutre de energía para salir adelante cuando las fuerzas nos flaquean. Esa es la energía intrínseca que gobierna los designios de los relatos que Guillermo Busutil de una forma sutil, inteligente y repleta de humanidad nos presenta en su libro de relatos Vidas Prometidas, que a modo de paraíso terrenal, les proporciona a sus personajes la posibilidad que la moneda caiga por el lado adecuado; y a los lectores que los leen, esa opción de reconfortarse con la narración de unas historias que transitando por la cotidianeidad más absoluta, tienen ese punto mágico de las posibilidades imposibles. Leer más…





