Cuando todavía quedan restos del bronceado del verano en nuestra piel, de repente, casi sin darnos cuenta…Diciembre. Invierno, frío, pero sobre todo, su ambiente navideño que lo impregna todo, las ciudades se engalanan con toda clase de luces de colores, eso si, “de bajo consumo” que hay que ahorrar. Ya sabemos que la moda que se va a llevar este próximo año, y los siguientes, se llama “austeridad”, una austeridad necesaria para salir de la profunda crisis en la que nos hallamos inmersos, que afecta a todo y a todos, en mayor o menor medida, y que después de las elecciones pasadas viene teñida de azul, que aunque como color es uno de mis preferidos, no podemos olvidar sus características como color “frío”.
A pesar de todo, el ambiente cálido y festivo de la Navidad genera un poquito de optimismo y alegría. Son fechas de compras y regalos y aunque tengamos que apretarnos un poco más el cinturón, porque la crisis que tenemos no es ninguna tontería y es “para preocuparse”. Pero no debemos de perder la esperanza de que podamos entre todos resolverla, sobre todo por lo indignante que resulta ver tantas personas en paro y una juventud también desencantada. Creo que este cambio en elecciones nos haga reflexionar y darnos cuenta que no se puede ser cigarra por mucho tiempo y que el ejemplo de las hormigas es mucho más productivo, sobre todo ahora, en fin, que cada uno saque sus propias conclusiones.








