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Noches diferentes

[5 January 2013]

No era diferente a otra noche. La luna hacia esfuerzos por asomar entre las nubes de una noche de invierno. No esperamos el momento adecuado por que no lo había, era solo el momento, y como cualquier otro, te vi, con la luz de una luna que se esforzaba por asomar entre las nubes de invierno.
Cerré los ojos y toque con mis dedos tu rostro en un intento por dibujar en mi mente una imagen que ansié desconocida, para descubrir al tacto el juguete que la luz no me permitía desvelar.
Describí con suavidad el recorrido de tus cejas, cerré tus ojos y cubrí tus mejillas; llegue a los labios, y como el que espera con ansia un encuentro, acaricié poco a poco su espesor, imaginando lo que en pocos segundos debía suceder. Pasé la lengua por mi labio inferior para acabar mordiéndolo con delicadeza y de manera inconsciente, despierta y atenta a cada señal que la situación me permitía memorizar.

Noté el invierno en mi espalda, y con cada descenso de tu mano, mi piel desveló, en resumen, el frío, el gozo,…. Noté el invierno en mi pecho; dedos traidores que adelantan el camino a la delicadeza de un mordisco que ya con desesperación reclamé. Noté el calor en mi cuello; aliento cálido de unas palabras que ni el viento debiera pronunciar; abrí los ojos,…. y sonreí.
Hice camino con los dedos, pasando mi boca tras su paso, dejando recuerdos de inconscientes mordiscos, hirientes; tu respuesta me invitaba a continuar, tus suspiros me pedían más, y sin esperar permiso seguí mi camino.
Descubrí tu impaciencia en un gesto por intentar alzarme entre tus brazos; accedí a tu impaciencia y tras notar el final de mí juego, me zafé. Yo quería jugar, yo quería mas, yo quería mucho más y sin hacerse esperar, y como el que encuentra algo perdido, sentí aquellos dedos traidores, y con ellos, el ascenso de un súbito suspiro de gozo, un débil grito de gozo.
Débil, era débil, y en busca de un poco de poder te empujé al suelo, te obligué a bajar, te obligué a aceptarlo. Te dejaste y accedí a tu impaciencia.
Te sentí, te sentí,….te sentí, y con cada movimiento, aquel súbito suspiro ascendía de nuevo, y grité, débilmente grité, y repetí el movimiento, esperando con ansia un nuevo grito débil de gozo. Y repetí, esperando una respuesta que indujera un nuevo movimiento. Y repetí, escuchando suspiros, escuchando tu voz, un débil grito de gozo. Y repetí, y grité, y te sentí,…. Y grite, y exhale con fuerza un eterno suspiro de gozo,….. Y….
Sonrió. Te miro. Sonríes.

Jana Pallarés

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