Entrevista exclusiva a Beltrán Gambier, abogado de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz que acaba de ganar un pleito ante el Tribunal Superior de Justicia de MadridArchive for Junio, 2011
Entrevista exclusiva a Beltrán Gambier, abogado de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz que acaba de ganar un pleito ante el Tribunal Superior de Justicia de MadridCyan publica el EP Que viva ese ruido: la mágica evolución de un grupo que cada vez es más grande.
El potencial que en estos meses está demostrando el grupo barcelonés Cyan es sin duda digno de elogio, al igual que la Sub-21 está siendo agasajada tanto por la prensa especializada como por la que no lo es, Cyan rompe y explota con cuatro magníficas canciones, si bien, En mi Nave (una de las mejores canciones de su último larga duración Historias para no romperse) ya la conocíamos, pero que para nada desentona en este ramillete de maravillosos sonidos que a medida que se van escuchando te reclaman su atención una y otra vez como un ciclón que no tiene fin. Y como dice el refrán, que los últimos serán los primeros, en este caso nos vamos a detener en primer lugar en la versión que del tema En mi Nave hace el guitarrista del grupo Gorka Dresbaj, de la que sólo se puede decir que es exquisita, y que se comporta como una mágica desconstrucción del sonido original del que sólo queda la voz particular y enigmática del gran Javi Fernández (gran showman, mejor cantante y extraordinario músico). Para todos aquellos que busquen algo distinto a esa forma de entender la música dentro de un local de copas, discoteca, chill out, salón de casa, etc, ésta es una magnífica muestra de los ingredientes que una canción que te invite a bailar y te desplace a ese lugar cargado de múltiples imágenes y sensaciones debe tener, y esta versión es un culmen de todo ello (¡bravo Gorka!). Leer más…
Ciudadanas, militantes, feministas
El convulso siglo pasado no sólo presenció la caída de los zares, el triunfo de la revolución bolchevique, la ascensión del fascismo o las dos grandes guerras mundiales. El siglo XX fue, indudablemente, el siglo de las mujeres. A lo largo de esos cien años se consolidó el sufragio femenino, se abrió paso a la mujer en el mundo laboral, se lograron importantes avances jurídicos y legales, hizo su aparición el feminismo y se evidenció la presencia de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.
Ciudadanas, militantes, feministas analiza, de la mano de especialistas reconocidas e investigadores solventes, pero también de protagonistas y activistas que tuvieron y tienen un lugar esencial para comprender el relevante papel que la mujer asumió en ese período histórico. Sus páginas recorren la trayectoria de su lucha, planteando con valentía los retos de esa revolución, llamada silenciosa, pero imposible de silenciar.
Acercarse a la obra pictórica de Guillermo A. Pérez Masedo es hacerlo a lo que él ha denominado como no lugares y que el artista define muy bien cuando nos dice que: “siento una gran predilección por los espacios desestructurados en donde gobierna el orden de aquellos que no ha sido proyectado. Imprescindibles lugares de tránsito repletos de heridas abiertas por el hombre…” y que sirvió de presentación para su última exposición colectiva en la Galería madrileña 6más1, donde presentó cuadros que aparte de reflejarnos todavía sus inquietudes en blanco y negro, nos atraparon esa parte del corazón más inhóspita por inexplorada, con unos muelles y unas grúas que se acercaban en alguna ocasión al cuadro El perro semihundido de Goya, como animales inanimados dotados de un alma no pétrea, pero en la que también pudimos entrever esa nueva etapa donde el color empieza a ganar protagonismo.
Solo una noche: el miedo en medio de un mar de dudas
El poder de las pequeñas cosas, a veces nos transforma y convierte a nuestras vidas, apacibles y ordenadas, en un mar de dudas, que capitaneado por el miedo a perderlo todo, nos impide empezar una nueva vida gobernada por los instintos. La tentación que desemboca en las grietas del deseo y que nos lleva a los territorios donde las reglas morales en las que nos desenvolvemos diariamente nos dicen que no debemos entrar, se contraponen y juegan al peligroso juego de la atracción y del deseo sexual que no siempre desemboca en una apasionada escena de cama, porque en ocasiones sólo transita por nuestra mente, lo que no significa que nos deje indiferentes.





