“Madrid es tan novelesco que su novela más perfecta es la de lo insucedido”
Ramón Gómez de la Serna. Nostalgias de Madrid
El metro recorre ruidoso y herrumbroso las entrañas de esta ciudad que late bajo su piel dormida y hoy lluviosa. Abandono la estación de Gran Vía y comienzo a deambular por este Madrid frío que apuñala a quien no tiene una faz de lana cuidando su anatomía. Sopla un viento ficticio e hiriente, urbano y arremolinado, que me sorprende cuando en las grandes avenidas el caño de la sierra viene directo a mis entrañas y a mi piel; más tarde me resguardo en la esquina de un hotel, preparo un cigarrillo y en los soportales le doy algunas caladas. Hace frío en Madrid y llueve, cae una cortinilla fría de agua helada que se posa lenta en mi rostro y tizna de suciedad mi cabello.


Cuando terminé de leer este libro de relatos (uno de los más elogiados en lo que va de año en España), me quedé con una sensación de desasosiego en todo mi cuerpo por no ser capaz de saber discernir si me había enterado de aquello que había leído, aunque quizá el término desasosiego no sea el más correcto, pues éste me lleva a Pessoa, y en esta ocasión, ese es un camino equivocado. Por tanto, probé con la palabra desconcierto, lo que me llevó a otra más certera, incertidumbre.




