Conmovedor, directo, entrañable, idealista o humano, son algunos de los calificativos que encajan perfectamente con este relato corto, que a pesar de su extensión, no desmerece en nada por su contenido, sino más bien todo lo contrario. Curzio Malaparte, seudónimo de Kurt Erich Suckert (Prato 1898, Roma 1957) es una extraña mezcla de “intelectual de acción” (de padre alemán y madre italiana) y aventurero, que sólo podía producirse como resultado del convulso período de entreguerras. A la vez fascista (confinado por Balbo y liberado por Ciano) y comunista (protegido por Togliatti), este artista total, que ejercía tanto de periodista de guerra como de director de cine o de escritor, es sencillamente genial. Malaparte (seudónimo escogido en contraposición al nombre de Napoleón Bonaparte) trasgrede los límites de la escritura con una prosa cercana, directa y sin artificios, muy próxima en su concpeción y plasmación a ese emergente neorrealismo cinematográfico italiano (no en vano dirigió varias películas) y llega a las entrañas del lector sin avisar, dejándole marcado con una estela de existencialsimo nada intelectual, pero desgarrador e impune a la mentira.
El Compañero de Viaje es sin duda un canto a la dignidad humana, una cualidad del Hombre que nunca deja de estar de actualidad y que siempre se encuentra presente y a su lado, pues en definitiva, los sentimientos y las alegrías y desventuras humanas son sencillamente universales.





