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samira

Samira Makhmalbaf es una joven directora de cine perteneciente, a la nueva ola de cine iraní, aclamada internacionalmente por obras como La pizarra o A las cinco de la tarde.

Nacida el 15 de febrero de 1980, su vida estuvo ligada al séptimo arte desde su más tierna infancia. Su padre, Mohsen Makhmalbaf, es director y escritor iraní autor de El ciclista (1987), película en la que Samira debutaría como actriz a la edad de siete años, o de Kandahar (2001).

A los catorce años de edad dejaría la escuela secundaria para seguir los pasos de su padre en la Casa de Cine Mohhmalbaf, en la que estuvo cinco años formándose. A los diecisiete años, tras dirigir dos producciones de vídeo, rueda La manzana (1998), obra que cosecharía un enorme impacto internacional.

La manzana compitió en la sección oficial del Festival de Cannes de 1998, convirtiendo a su autora en la directora más joven, con dieciocho años, que participaba en dicha sección. Además, el éxito del film se corroboró con su presencia en más de cien festivales internacionales de cine durante los dos años siguientes, así como su proyección en más de treinta países.

La ópera prima de Samira se realizó en sólo once días, se rodó en 35 mm. y contó con la colaboración de su padre como editor y guionista, lo que provocó que buena parte de la crítica iraní pensara, por esto y por la precocidad de la directora, que era el padre de Samira el auténtico autor de la película, ya que tenía un corte que recordaba a algunas de las obras anteriores de este.

La manzana narra la historia real, conocida por la cineasta al ver el telediario, de dos hermanas iraníes retrasadas mentales de once años cuyos padres habían mantenido encerradas en casa durante toda su vida.

El rodaje se realizó con los personajes reales y partiendo de un carácter documental. Sin embargo, la narración cinematográfica de la obra se realizó como si los hechos no fueran reales, lo que estéticamente aleja la obra del cine documental.

La manzana constituye una interesante reflexión sobre los excluidos en las sociedades islámicas y, especialmente, del papel de la mujer en estas sociedades a través de las dos niñas protagonistas de los acontecimientos, la madre de estas y una asistente social que constituye un contrapunto al papel más arcaico de las mujeres en el Islam.

Dos años después volvería a sorprender a la crítica con otra obra, La pizarra (2000), que persistía en ese estilo a medio camino entre el documental y la ficción con actores no profesionales.

En esta ocasión, el escenario de la película se centraba en el Kurdistán iraní, en una zona marcada por la guerra y el paisaje agreste, en el que unos maestros recorren la zona cargados con una pizarra a la espalda con el fin de encontrar alumnos a los que instruir a cambio de un sustento básico.

Durante el triste peregrinar por el Kurdistán se toparán con jóvenes que tenían una intención muy diferentes a la de estudiar, marcados, como estaban, por la pobreza, la guerra y la lucha por la subsistencia.

La pizarra obtuvo el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes del año 2000, fue galardonada con numerosas distinciones internacionales, entre ellas el Premio de Honor Federico Fellini de la UNESCO y el Premio François Truffaut. Fue estrenada por todo el mundo y, sólo en Francia, la vieron más de 200.000 espectadores.

Su éxito e influencia internacional le llevó a dirigir uno de los once episodios de la película sobre los atentados del 11 de septiembre, 11’09”01-11 de septiembre (2002), junto a aclamados directores de cine como Ken Loach, Shohei Imamura, Youssef Chahine y Sean Penn, entre otros, siendo estrenada en el Festival de Venecia de 2002.

La parte de esta película dirigida por Samira se titulaba en inglés, de forma impactante y con una clara vinculación a los recientes hechos históricos, God, Construction and Destruction.

Su tercera película, A las cinco de la tarde (2003), fue la primera película que se grabó en el Afganistán post-talibán. Con producción franco-iraní, contó con los actores Gheleh Rezaie, Abdolgani Yousefrazi, Razi Mohebi y Marzieh Amiri como protagonistas de la cinta.

La obra se ambienta en el Afganistán tras la caída del régimen talibán gracias a la intervención militar estadounidense.

En este momento las escuelas volvieron a abrirse para las niñas, pero esto no suponía que la vida de niñas y mujeres se volvieran más fáciles, ya que muchas de las chicas no cuentan con el necesario consentimiento paterno para poder estudiar, lo que no hace que estas renuncien a un futuro mejor.

En esta película Samira intenta poner voz a las mujeres de Afganistán y contar todo aquello que los medios de comunicación no cuentan: la lucha diaria por el reconocimiento y la igualdad.

De nuevo Samira recurre a actores no profesionales que interpretan personajes normales, procurando no juzgarlos e intentando entender la visión contrapuesta de una hija luchadora y la de su padre, tradicionalista y conservador.

Con esta película, cuyo título es un homenaje al conocido poema de Federico García Lorca, Samira volvió a obtener el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes, en esta ocasión en la edición del año 2003.

Un año después el diario británico The Guardian la incluiría en una lista entre los cuarenta mejores directores de cine del planeta.

Su última película, El caballo de dos piernas (2008), fue realizada en Afganistán, al negar el gobierno iraní el permiso para grabar en Irán, y sorteó graves obstáculos, como la explosión de una bomba que provocó seis heridos graves.

La película narra la historia de dos chicos que conviven bajo circunstancias muy diferentes. Por un lado, el hijo mayor de una prostituta compite con otros críos por ganar un jornal de un dólar por hacer de montura del hijo lisiado de un rico terrateniente y, por otro, el niño minusválido y poderoso.

Los dos chicos acaban por acostumbrarse a sus respectivas posiciones; uno como esclavo sin derechos y el otro como un exigente jinete que trata a su siervo como un animal.

De esta forma, Samira Makhmalbaf se ha convertido en una cineasta cuya obra resulta de gran utilidad para comprender y analizar la realidad de las sociedades islámicas de algunos países, como Irán o Afganistán, que se encuentran desde algunos años en el centro de la geopolítica mundial, así como de la lucha de los desfavorecidos y discriminados de estas sociedades.

Cristóbal Villalobos

Escritor e historiador

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