En El menor espectáculo del mundo, que publica Páginas de Espuma en su colección Voces, Félix J. Palma reúne nueve relatos llenos de humor y melancolía, de amargura e ironía, pero sobre todo de oficio narrativo, de la inusual capacidad que demuestra para llevar al lector de una sorpresa a otra, para introducirle en otra realidad que está al lado, o por debajo o por encima, de la que vemos a diario.
La historia kafkiana y conmovedora de El país de las muñecas, una hermosa alegoría de las relaciones humanas y el sentido de la escritura como consuelo ante un mundo oscuro y desolado. La huida hacia la mugre del narrador-personaje de Margabarismos, que le permite intercambiar mensajes con un ectoplasma errabundo en los graffitis de un retrete repugnante. La pesadilla que comienza con el incidente absurdo que encierra a un hombre (marido y padre) en un trastero.
Maridos solos, abandonados en situaciones que los ponen al límite de la cordura, una mujer reencarnada en gata, un inolvidable ascenso a los infiernos, que están por encima del cielo, las dominicales comidas familiares y los secretos que se esconden entre las páginas de un libro.
O las siete vidas de Sebastián Mingorance (sucesivamente irresoluto, intrépido, bravo, abducido, inoportuno, perplejo y hastiado) como exploración de mundos paralelos y abiertos como estos relatos en los que pesa más el absurdo que lo fantástico.
Nueve historias urbanas sobre complicadas relaciones de pareja, nueve narraciones que se desarrollan con fluidez y agilidad bajo una luz sucia, en ambientes cargados y espacios opresivos en los que ocurre lo inusual, en los que lo inesperado ocupa invasiva y absurdamente la vida rutinaria.
Nueve historias que con los materiales del mundo cotidiano y con la calidad de su elaborada y eficiente prosa construyen un espectáculo mayor que confirma a Félix J. Palma como uno de los narradores más sólidos e interesantes de la literatura española actual.






