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Un camino olvidado

[30 abril 2010]

Camino a la Academia desde el Keramikos

El camino desde Keramikos

Hace veinticinco siglos la ciudad de Atenas estaba amurallada. Saliendo por la puerta de Dípilon, al noroeste, se accedía a un camino que atravesaba el principal cementerio de la ciudad y conducía a un bosque sagrado dedicado a Atenea. Se alzaban en ese lugar los doce olivos sagrados de la diosa, procedentes de un brote del olivo del Erecteion, en la Acrópolis, donde se dice que Poseidón clavó su tridente. Se extraía de ellos el aceite con que se premiaba a los vencedores de las Panateneas. Además de Atenea también eran venerados otros dioses que tenían allí sus altares, como Hermes, dios de los gimnasios, y Eros, dios del amor. El parque era un lugar de recreo para los atenienses, y era conocido con el nombre de Academia, o parque de Academos, un antiguo héroe de la ciudad. Cimón lo convirtió en un jardín bien regado con avenidas sombreadas y mandó construir un gimnasio. Las palabras de Aristófanes, extraídas de su obra Las nubes, dan una idea del aspecto edificante y sereno de los jardines:

Bajarás a la Academia donde, bajo los olivos sagrados, iniciarás la carrera, ceñidas las sienes con una corona de caña blanca y respirando con total despreocupación el perfume de los tejos y el follaje del álamo blanco, gozando de la primavera, cuando el plátano y el olmo confunden sus murmullos.

Fue en este lugar donde más tarde, a principios del siglo IV a.C., Platón fundó su escuela. Comenzó como centro de conocimiento e investigación, sin una doctrina particular que enseñar, y sirvió en sus inicios para que sus socios dialogaran y resolvieran problemas que el propio Platón, u otros socios, planteaban. A su entrada estaba grabado el lema: Nadie entre aquí que no sepa geometría, que simbolizaba el salto al pensamiento abstracto, el mundo platónico que tan popular haría el filósofo, y del cual, según Bertrand Russell, hereda su filosofía el Cristianismo. Aristóteles se formó en la Academia durante diecinueve años, hasta que abrió su propio centro de enseñanza, el Liceo. La Academia de Platón  estuvo en funcionamiento más de nueve siglos: surgió en la época clásica, persistió durante el periodo Helenístico, sobrevivió a la caída del Imperio Romano de Occidente, y fue finalmente clausurada por orden de Justiniano en el año 529. Entonces un milenio de tradición clásica terminaba y se asomaba en el horizonte el periodo más oscuro de la Edad Media.

Las ruinas se perdieron en algún momento de la historia. No fueron halladas hasta el siglo XX, cuando las excavaciones arqueológicas permitieron identificar con seguridad su ubicación. Pero ¿hasta qué punto se puede afirmar que la Academia ha sido rescatada del olvido?

Entrada al Parque de la Academia

Entrada al Parque de la Academia

Los turistas –en Atenas son auténticos ríos humanos que a menudo van del autobús a la Acrópolis y de la Acrópolis al autobús, para continuar en otro punto su viaje sintético- no se acercan a este lugar, que no aparece en las guías populares ni en los circuitos turísticos. No está muy lejos del centro, pero hay que atravesar calles desangeladas salpicadas de basura, donde la suciedad está incrustada en las aceras y las plantas silvestres luchan por abrirse paso entre las grietas del pavimento. Los locales contemplan allí al paseante desde los bancos o desde las puertas de sus comercios con una mirada que taladra, como en esos pueblos profundos donde muy rara vez aparece un visitante. A mitad de camino, las vías del tren obligan a cruzar por un paso elevado cuyos bajos están poblados de indigentes.

Perros en el recinto

Perros en el recinto arqueológico

Uno encuentra el parque al fin, y un cartel a la entrada le saca de la duda, de la sensación de hallarse perdido en el camino: Part of the gymnasium of the Academy. Sorprende la puerta mugrienta, llena de pintadas y papeles pegados; y el parque descuidado que a veces parece un descampado; y las latas vacías y bolsas de plástico entre los restos arqueológicos; y los perros cagándose en las ruinas milenarias, agrupados a veces en jaurías amenazantes. Por si todo eso fuera poco, relajarse un momento puede suponer el robo de objetos personales.

Restos arqueológicos

Restos arqueológicos

Atenas rezuma historia, su pasado es tan abrumador que puede permitirse el lujo de descuidar el centro más emblemático del pensamiento occidental, un lugar que en muchas otras ciudades se convertiría por derecho propio en su tesoro más valioso. El principio del camino, en el cementerio Keramikos, ha sido excavado hasta dejar al descubierto su nivel clásico. Y también parte del parque. Pero aún queda mucho por hacer, y confío en que algún día será acondicionado como se merece. No espero que se convierta en un lugar de masas, sino en un sitio agradable y acogedor, donde sea posible sentarse con tranquilidad y llenar los pulmones de la esencia clásica, ese pasado lejano y brillante.

3 Comments

  1. Fourais dice:

    Ni la desidia ni las guerras ni las corrosivas cagadas de perro pudieron con La Academia. Sólo la incultura podrá matarla.

  2. fmatheis dice:

    Me pregunto cómo cambian tanto las cosas en tan poco tiempo.

    Hace menos de 100 generaciones (que no es tanto) los bárbaros eran los germanos, galos y bretones y la “civilización” estaba en Grecia, España, Italia, norte de Africa, oriente medio, etc.

    Esto es accidental? O serán fases por las que toda civilización ha de pasar?

    Será que de tanto mantener los ojos puestos en el pasado, no somos capaces de construir un presente?

    Pero volviendo un poco al tema de la Academia, creo que la clave está en que lo importante son las ideas que de ella surgieron. Toda la acción (al contrario que en otros lugares) no pasó bajo esos olivos sino en la cabeza de los filósofos que por ella paseaban, de ahí que no tenga tanto interés para el público.

  3. juan dice:

    Totalmente de acuerdo contigo o con vosotros en la denuncia.
    Humildemente tengo un blog cuya casi razón de ser es esa denuncia:
    http://blogs.elcomerciodigital.com/Atenas/posts
    Lo denuncié en los primeros artículos del blog.

    Yo estuve en 2006.

    Os recomiendo otra web denunciando el mal estado de este sitio arqueologico:
    http://www.mesogeia.net/athens/places/platonacademy/platonacademy_en.html

    Es increible que un lugar tan importante para la historia del mundo esté lleno de vagabundos y sin cuidar ni divulgado.
    Yo y mi mujer fuimos un domingo temprano.El taxi-además allí son muy baratos-,el taxista me digo que en no se cuantos años de profesión la primera vez que le solicitaban ese destino.Estaban haciendo footing de entrenamiento un equipo de fútbol.Al lado sonoban las canciones de una iglesia ortodoxa cercana.Y después una pareja de vagabundos con un tetrabrick o algo asi,otro por ahi durmiendo.

    Un saludo.

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