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La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658
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Archive for Diciembre, 2009

Del 12 al 27 de diciembre en el Teatro Pavón

teatro-nacionalLa Compañía Nacional de Teatro Clásico acoge, como compañía invitada, a los Teatres de la Generalitat, que nos ofrece el montaje La viuda valenciana, de Lope de Vega, con versión de Antoni Tordera y dirección de Vicente S. Genovés.

La viuda valenciana o el arte de nadar y guardar la ropa es una divertida comedia ambientada en la Valencia que Lope de Vega conoció durante la mascarada celebrada con motivo de la boda de Felipe III en esta ciudad. Lope participó en el carnaval y, según cuentan las crónicas, “cabalgó a la jineta, con petrel de cascabeles, y colgando al cuello y de los brazos y de la silla muchos conejos, perdices, gallinas y otros volátiles” representando a Don Carnal, mientras otra máscara iba “cargada de abadejos, sardinas y otros pescados” anunciando la Cuaresma.

Este espíritu festivo está patente en toda la comedia junto con una inteligente intriga urdida por el ingenio de Lope de Vega. Todos los demás elementos de la comedia: las luces, la escenografía, el vestuario, aderezan este vodevil lopesco, que tiene una estructura propia para ser representada en un corral de comedias, por lo que se ha hecho a la antigua usanza, aunque con ojos de nuestro tiempo, reproduciendo un ambiente inspirado en los antiguos corrales teatrales.

FUENTE: Ministerio de Cultura y Compañía Nacional de Teatro Clásico.

HARUKI MURAKAMI: AFTER DARK

[17 Diciembre 2009]
Este es el último libro de Murakami que me he leído, que además, hasta hace unos días era el último publicado en España hasta la fecha.
La acción de la novela transcurre a lo largo de una noche y la relación espacio-tiempo en este caso es esencial. En cuanto al espacio, un narrador omnisciente nos presenta a los personajes y se mueve alrededor de ellos con total libertad. No los ha elegido de una forma consciente, sino que son más bien fruto de la casualidad y del capricho del ojo que todo lo ve. Respecto del tiempo, Murakami nos dibuja al inicio de cada capítulo un reloj que marca una hora exacta, y que le sirve para situar cada relato en un instante determinado y no en otro. Es la tiranía del tiempo aplicada a lo largo de una extensa noche. En este sentido, y como ocurre en otras novelas del autor japonés, lo más real deja de serlo y una vez más en los personajes está presente lo que los críticos denominan el otro lado, un universo paralelo al mundo real que conocemos y que posee sus propias normas. El universo organizado de After Dark lo es sólo en apariencia, debajo de esta piel de normalidad, los personajes esconden historias oscuras que enfrentan la parte visible y la parte oscura de cada persona, como por ejemplo, la del ingeniero informático Shirakawa. Tampoco deja de ser chocante, que una de las protagonistas, Mari, prefiera permanecer en el más recóndito de los anonimatos, tapando su feminidad con una gorra calada hasta las orejas. Lo que nos lleva a pensar que ambos personajes representan un determinado arquetipo de personas de la sociedad actual, es decir, son una metáfora consciente del universo humano.
Otra metáfora cargada de gran simbolismo, viene representada también por el personaje de Mari. Ella es la soledad autoimpuesta, que no es otra cosa que un símbolo del miedo al rechazo y de falta de confianza. Personas inteligentes, hermosas y que en apariencia lo tienen todo, son incapaces de atravesar la barrera de su propia piel, de ese rico micro universo que se crean para sí mismos.
En cuanto al estilo del relato, una vez más podemos disfrutar de una aparente sencillez, magistralmente ejecutada en los diálogos, y en la construcción del retrato de cada personaje. Además, cabe destacar en cuanto a la forma de escribir de Murakami, la construcción de frases cortas separadas por puntos y seguido, que casi siempre destilan en la finalización de imágenes llenas de intensidad.
Como ya he dicho anteriormente, la historia transcurre a lo largo de una noche hasta poco antes de amanecer, y donde un reloj marca la hora exacta a la que ocurre el relato de los hechos. La noche para Murakami posee ese poder de transgresión o de ensoñación que el día no tiene, lo que dota a sus personajes de unas actitudes y voluntades que no atesoran bajo la luz del sol. Este matiz es sin duda otra característica que nos quiere resaltar el autor como protagonista principal del otro lado, del mundo fantástico que rodea nuestras vidas y que muchas veces está más cercano del real de lo que a veces queremos admitir.
Al final, la llegada del amanecer restablece las desincronizaciones de la noche y todo reaparece como si nada hubiese ocurrido, aunque ese transcurso de tiempo haya servido para cambiar la vida de sus personajes y la oportunidad de iniciar una nueva historia.

ELLA

[17 Diciembre 2009]

Lágrimas de acero recorren sus agrietadas mejillas. Lo que otrora fuera una cara llena de luz, hoy es una tez marchita y apagada. Cuando la miro me pregunto por qué, y no puedo dejar de pensar en la crisis de la que todo el mundo habla, pero que a nadie parece afectar. Que se lo digan a ella, que cuando era joven ya la hablaron del futuro, y de un mundo mejor que ella, entre muchos, iban a crear. Un mundo más justo y más libre. Pero esa hermosa entelequia nunca existió en su vida. Y hoy me toca a mí levantarla, convencerla que tras la crisis habrá un nuevo futuro. Un futuro, del que para su dicha, no tendrá que volver a sufrir sus consecuencias.

Sólo tengo un recuerdo nebuloso del concierto que Sade dio en el viejo Palacio de los Deportes de Madrid en el año 1986, cuando ya era una diva de la música y de los medios, que la aclamaban tanto por voz aterciopelada como por su esbelta figura y su timidez en el estar y en el comportarse. Pero después de tantos años, aún permanecen en mi memoria las luces de tonos pastel que recreaban un pequeño mundo de fantasía en el escenario, apenas cubierto por una inexpresiva cantante que sin embargo era arropada por una buena banda de jazz y un cantante de color con una voz ciertamente magnífica. Pero el público iba a verla a ella, pues en sí misma, era el icono y el reflejo de los deseos de mucha gente.

Ahora, Sony acaba de anunciar la edición de un nuevo disco de Sade Adu para el próximo 8 de febrero de 2010, lo que será un reencuentro con la sensualidad de la nigeriana, y su forma ecléctica de entender la música, a medio camino entre el pop, el R&B, el jazz o el gosspel, y lo que sin duda siempre es una buena noticia en el adormilado mundo de la música actual, que últimamente se está caracterizando por la vuelta de un buen número de grupos que coparon las listas de éxitos en los años 80, lo que nos demuestra la falta de nuevos talentos a los que prestar atención.

Soldier of love, es el título del nuevo álbum, y en la fotografía del vídeo que han colgado en su página web, podemos ver a una Sade étnica y muy africana con grandes colleras circulares al cuello, que sin duda explotan ese lado salvaje que se esconde tras su cara sofisticada. Peculiaridad, que se intenta resaltar en la portada del disco, que nos muestra a una Sade de espaldas, y que nos recuerda a las figuras femeninas andaluzas que Julio Romero de Torres hizo famosas, y que se contrapone al escenario al cual está mirando, ¿un poblado azteca, maya o inca? Lo que nos parece decir a las claras, que su música es una fusión de diferentes culturas.

En cuanto al single, sus primeras audiciones nos dejan el reflejo de una canción con mucha fuerza, pero en este caso, basada en la potencia del bajo, la caja de ritmos y la batería, más que en la dulce voz de Sade, que en muchas ocasiones queda en un segundo plano. No obstante, es un buen preludio, que intenta actualizar a los ritmos actuales sus anteriores composiciones mucho más sensuales, y donde cada vez más, la música electrónica va acaparando más protagonismo, ya sea en sus vertientes más ácidas o más dulces como ésta.

IAN McEWAN: CHESIL BEACH

[13 Diciembre 2009]

Creo que se trata de la última novela publicada en España del laureado y afamado escritor inglés Ian McEwan. En ella, se sirve de una joven pareja en su noche de bodas, para recrear la sociedad inglesa de primeros de los años sesenta, y que tal y como viene en la contraportada del libro, según Philip Larkin, 1962 es un año antes de que en Inglaterra se empezara a follar o apareciera el primer LP de los Beatles. Lo que nos sitúa en la frontera entre el fin de la época imperialista y el inicio de la liberación de las costumbres e ideas que supusieron los años sesenta.
La particular historia de amor de Florence y Edward nos vuelve a situar en uno de los ejes de este autor, donde los malentendidos y la falta de comunicación entre sus personajes desencadenan en trágicos desenlaces y epílogos que se expanden en el tiempo y que nos muestran el lado más desalentador de nuestras vidas, inaccesibles al poderoso paso del tiempo (tal y como sucede también en Expiación).
El estilo que emplea McEwan para relatar la historia es sencillo. Lo que resulta otro claro ejemplo de maestría creadora, donde más que acotar se nos muestra, y donde se nos deja la posibilidad de ir creciendo junto a la historia.
En cuanto a los personajes, Florence es una chica con inquietudes artísticas, sensible y que es incapaz de exteriorizar sus sentimientos, salvo cuando toca el violín. Sus miedos, alentados por una madre fría y distante, alcanzan su cenit en el contacto físico, lo que nos lleva a una agónica noche de bodas, donde los malentendidos e incomunicación alcanzan cuotas magistrales en cuanto a su narración. Por su parte, Edward procede de una familia con pocos medios económicos, y que al contrario de Florence, ha vivido en una pequeña casa en medio del campo con una madre ausente por un problema cerebral. La figura de Edward, con sus modales y experiencias vitales menos refinados, representan a la Inglaterra que cambiará en breve, dando paso a una sociedad más abierta en cuanto a las costumbres y libre respecto de sus ideas.
En sí misma, Chesil Beach es una magnífica novela, que se lee de una tirada y resulta absolutamente recomendable.

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