civiNova

La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658

Archive for Diciembre, 2009

ALGO PASA EN HOLLYWOOD

[28 Diciembre 2009]

Una primera lectura de Algo pasa en Hollywood es la obvia, un productor que en dos semanas de su vida nos sirve de delator del intramundo de la industria cinematográfica mudial por excelencia. Rápidos movimientos de cámara en los largos desplazamientos de automóvil, le sirven a su director, Barry Levinson, para contraponer ese frenesí en la vida de Ben, con las palmeras que adornan las mansiones donde viven sus diferentes ex (mujeres, hijos, butacones preferidos) y a partir de ahí, se nos van mostrando un desfile de egolatrías cada vez más destructivas. Veáse: actores, directores, productores, guionistas, representantes, etc.

Ante todo ello, Ben (Robert de Niro) va pegado a su Porsche todoterreno y su pinganillo inalámbrico del móvil (símbolos de la omnipresencia laboral). Ben es dominado por el frenético ritmo de trabajo al que está sometido por las diferentes películas que produce, y en este caso, De Niro interpreta a un impasible personaje, excepto cuando descubre que su segunda ex mujer está iniciando una relación con un guionista amigo suyo.

Sin duda, el guionista Art Linson (también productor) conoce al dedillo las entrañas de este mundo aprentemente siempre lleno de starlets , divas y alfombras rojas (¡qué ironía!). Pues lo que queda claro después de ver la película es que el cine es una industria como otra cualquiera, donde los trabajos que finalmente son expuestos a los espectadores han pasado con anterioridad por acuerdos que no están exentos de presiones y traiciones.
Hasta aquí lo obvio, pues la interpretación de quien escribe esta reseña se queda con aquello que trasciende de lo que se ve en la superficie. En primer lugar, el título Algo pasa en Hollywood parece decirnos a las claras, que efectivamente algo ocurre cuando un productor que paga una fortuna por un film, es incapaz de someter su criterio al director y éste inteligentemente le engaña cuando el productor cree que ha salvado un escollo; o cuando la muerte de un perro es más importante que la de una persona (en este caso el protagonista que representa Sean Penn); o cuando nadie es capaz de hacer entrar en razón a la vanidad de una estrella de cine (Bruce Willis) a la hora de iniciar una película de la que dependen los empleos de centenares de personas. En este sentido, lo que trasciende ante tanto caos es la falta de una mínima reflexión, algo que parece imposible en el mundo de bambalinas hollywoodiense.
No obstante, lo mejor de la película es el retrato que se hace del protagonista. Y en este caso, hago hincapié en su crisis existencial. Ben es un hombre que pasa de los cincuenta, que ha fracasado en dos matrimonios y que está a punto de fracasar en su vida profesional (a la que ha dedicado gran parte de su vida). Esa sensación de confusión y soledad del personaje, nos transmite la falta de comprensión ante todo aquello que le ocurre, baste simplemente describir su incomprensión a la hora de tener que arreglar su vida matrimonial ante una orientadora, cuando él lo que quiere es sencillamente estar con su guapa ex mujer (Robin Wrigth Penn).
Algo pasa en Hollywood es otra película entretenida que ataca, quizá con menos fiereza que otras anteriores, la industria del cine y a quienes la fabrican cada día, lo que nos demuestra a las claras que sí, algo pasa en Hollywood.


La Historia de la Literatura se muestra pertinaz en su anecdotario, repitiéndose una y otra vez en lo que denominamos errores o fracasos literarios. Esto es lo que ha ocurrido con la primera novela de Catherine O’Flynn, rechazada por más de veinte editoriales antes de ver la luz, y que gracias a la insistencia de su autora, hoy podemos disfrutar de lo que sin duda es un prometedor punto de partida. Una vez superado el escollo inicial, Lo que perdimos ha cosechado innumerables premios como por ejemplo: el Costa Award, el Galaxy British Book Award, el Jef Group Award, etc.

 

¿Qué sentido encierra el título en la obra? Lo que perdimos es la ausencia de una parte de los binomios en los personajes de la novela; en la niña detective (Kate) de su padre, en la dependienta de la tienda de discos (Lisa) de su hermano Adrian, en el vigilante jurado (Kurt) de su esposa. Lo que convierte a la novela, en una búsqueda de aquello que perdimos en la intemperie de los sentimientos, o en la dura y cruel soledad diaria.

La estructura de Lo que perdimos se desarrolla en cuatro partes. En la primera se cuenta la historia de Kate Meaney, una niña que sueña y juega a ser detetive, y que está relatado como un cuento o relato para niños, pero sin ser ellos sus destinatarios. Aquí hay aventura, inocencia e ilusión. La segunda parte desarrolla las vidas de Kurt y Lisa, ambos con su propia pérdida sobre sus grises y anodinas vidas, una sombra demasiado larga y que está relatada en un tono existencialista sincero, auténtico y real, con grandes descripciones de los sentimientos y experiencias vitales de los personajes, sin duda lo mejor de la novela. En las dos partes restantes, la autora intenta cerrar todos los círculos abiertos en el desarrollo narrativo de la intrahistoria de la novela, y aunque los cierra hasta en la última línea de la obra y nos deja pruebas de todo lo que hasta entonces ha sucedido, no llegan a ser tan convincentes con las dos partes anteriores, pues una vez más en la literatura contemporánea, nos muestran una historia de ¿fantasmas? para resolver la existencia de unos personajes que en sí mismos ya lo son.

Este matiz del más allá, es algo que por ejemplo emplea Murakami en lo que él llama su viaje o el traspaso al otro lado, y que en su caso y en el de O’Flynn son muestras muy significativas de la creación de un nuevo sentido trascendente de la muerte, en una sociedad que cada vez más explora e intenta dar respuestas alternativas a la propuesta religiosa de la cultura católica occidental.

Pero si no nombrásemos al centro comercial Green Oaks, de Birmingham (un personaje más de la novela) no estaríamos abordando con rigor este comentario. El centro se erige como el lugar donde se reúnen todas las personas de una comunidad (la ciudad de Birmingham) y que sin duda, como he leído en algún comentario sobre esta novela, los centros comerciales representan las actuales catedrales de la humanidad en el mundo civilizado. A esta afirmación, se le pueden añadir todos los matices que cada uno quiera, pero en sí misma es una comparación muy acertada.

Lo que perdimos, es una primera novela muy notable, de ahí que no nos extraña los premios que ha cosechado, y que sin duda nos da a conocer a una nueva voz, la de Catherine O’Flynn, a la que no nos queda si no felicitar.

¡Enhorabuena, Catherine!

 

Este es el título en el que viene envuelta la nueva novela de Ray Loriga. Es un título que sin duda nos puede llevar a engaño, dada su reciente separación de Cristina Rosenvinge, y de ahí mi primera adversión hacia la misma. Sin embargo, su lectura y composición, nos llevan lejos de su experiencia particular, aunque la misma sea el viaje en solitario del protagonista, Sebastián.
El estilo que Loriga nos propone es denso, lleno de frases completas y sentencias irrefutables, que se nos antojan de una persona que ya ha vivido mucho, y que sobre todo, tiene certezas. En algún momento me quise acordar de Benet, pero finalmente el transcurso de la historia me sacó de mi inicial conjetura.
Sebastián es un personaje que comienza a andar sin un rumbo fijo, y que a pesar de sus miedos, se verá obligado a afrontar las situaciones a las que él no quería enfrentarse, y las hará frente dejándose llevar, en una perfecta pose de autodestrucción; y llegando a un final donde se convierte en el propio intruso de sí mismo.
Ya sólo habla de amor, es una novela de recorridos interiores, marcada por el particular universo creador de Ray Loriga.

 

galvez1

Christian Gálvez ha demostrado con su valía profesional ser uno de los rostros más versátiles de la televisión actual. Durante su paso por Caiga quien Caiga dio numerosas muestras de buen hacer periodístico, combinando la frescura televisiva con un olfato reporteril e innovador y que le llevaron a acometer, junto a sus compañeros, una profunda reforma del periodismo satírico en la pequeña pantalla. Ahora publica libro, Sin-Vergüenzas por el mundo, donde se cuenta, con pluma ágil y amenidad, lo que un reportero sin acreditación es capaz de hacer para conseguir una buena entrevista. Con el humor que caracteriza a Gálvez, este libro está llamado a ser uno de los best-sellers de la próxima temporada. Seguiremos informando cuando salga a la venta el próximo día 13 de enero.

 

FUENTE: Espasa

ECOS NAVIDEÑOS

[24 Diciembre 2009]

Busco su voz en los pasillos de mi memoria. La persigo en el armario de los ecos perdidos. Pero nada, no la encuentro. Nunca pensé en lo esencial que para mi era su presencia. En el espejismo de vitalidad que me proporciona escuchar su ronco timbre de voz. Mi caprichosa ansiedad, teñida de falsete, no se resigna. Explora entre los ecos navideños que ve en las caras de los niños. Pero nada, ahí tampoco está.

¿Por qué se habrá marchado? Añoro su voz, y ansío no perderla dentro del cajón de mis mejores recuerdos. No quiero pensar que es un trovador a la fuga. Efímero como las canciones que interpreta. Fugaz como el hálito de mi corazón cuando le escucha. Busco entre las melodías olvidadas que él me devuelve con alegría. Repaso siluetas, imágenes y nombres que sólo se hacen presentes con su presencia. Pero nada, es pertinaz en su ausencia.

Quizá esté lejos, repartiendo alegría, magia y sueños entre oídos agradecidos. Rodeado de miradas que sí le dicen algo, y que le recuerdan, que al menos una vez al año, debe compartir sus ecos navideños con aquellos que de verdad le necesitan.


Ángel Silvelo Gabriel

Sobre civiNova

Revista, red social, editorial, creación y hosting de webs culturales.

Twitter

    Photos

    flickrRSS aún no tiene imágenes que enviar