
El autor aragonés plantea en El remolino un relato mítico en la montaña aragonesa
Ataviado de una boina baturra y un firme cayado, recorría José Antonio Labordeta las soledades de esta España que todavía sigue oliendo a pueblo; precisamente ahora que los grandes neones pueblan las ciudades y el AVE trastoca nuestra concepción tradicional de tiempo y distancia. De esa guisa, caminando por una España desconocida y provinciana, la inmensa mayoría de los “telespañolitos” conocieron a José Antonio Labordeta, cantautor de una Transición que defendió sin dobleces y con el empeño tan aragonés de demostrar que, muerto Franco, su tierra debía existir en ese nuevo futuro que, como se demostró a la postre, sólo han rentabilizado las autonomías que aborrecen del patrimonio común del castellano.
Ha sido empeño de Labordeta, como hizo Carlos Cano con esta Andalucía blanquiverde, dignificar su tierra; dotar a Aragón de una entidad literaria propia cuando para el resto de los españoles la tierra aragonesa no era sino una desértica región , noble y atrasada.
Sin embargo, si se quiere profundizar en la realidad literaria de Aragón, nada mejor que indagar en un apellido, Labordeta, que esconde toda la fuerza de la creatividad literaria de una región que siempre se consideró parca en palabras. Fue Miguel Labordeta un poeta genial y desconocido, que murió en 1969 y dejó un futuro que lo podía haber llevado al Olimpo literario. Su hermano José Antonio no le va a la zaga y, más allá de la imagen típica de simpático paseante machadiano, reiterada hasta la saciedad por la magnífica serie Un País en la Mochila, en él se esconde un creador total en el sentido renacentista del término. Desde guionista a político, de cantautor a novelista, José Antonio Labordeta ha tocado todos los palos posibles en el campo incierto del humanismo y, ahora, reedita con acierto en Anagrama su obra En el remolino, genial recreación “faulkneriana” de la Guerra Civil en un pueblo de la montaña aragonesa.
En su narración, Labordeta relata cómo la inquina atávica puede convertirse en el verdadero trasfondo de una Guerra Civil, lo hace a través de un prestamista a quien los aldeanos culparán de sus males e intentarán pagar en él las miserias cotidianas. La narración de Labordeta tiene mucho de descripción de la huída, de descripción minuciosa del miedo en el pálpito y el sabor de la muerte en los ojos de un joven atrapado entre los dos fuegos de un conflicto entre hermanos.
Más allá de referencias concretas o localizaciones geográficas, en Labordeta narrador se adivina un poético escritor que prima en su voz a las almas más que a los personajes. Su novela, ambientada en el conflicto fratricida, plantea un escenario que humaniza la recreación del pasado, pues va más allá de categorizaciones ideológicas y perfila personalidades atormentada por las pasiones primarias del odio, la venganza y la libertad, que aparece como un personaje vital y silencioso que da aliento lírico al relato.
Labordeta plantea una novela que dignifica la literatura que hasta entonces se ha publicado sobre la Guerra Civil. El tono y el estilo advierten de la madurez de un poeta que invade con éxito el territorio de la prosa, manteniendo un atractivo hálito poético que, como advierte Caballero Bonald, ayuda a dignificar el relato, lo adereza de un poso fundamental de miedo y tensión que en ocasiones lo asemejan a los recursos del “Realismo Mágico” y en otros lo acercan a su paisano Ramón Sender y su Crónica del Alba.
Otra virtud de En el remolino es la de hacer gran literatura de un tema sencillo como el advenimiento de la Guerra Civil a un pueblo remoto. Precisamente de esa supuesta simpleza argumental, Labordeta administra magistralmente una novela compleja que atrapa al lector sin hipocresías ni falsas promesas.
Con En el remolino, tanto Anagrama como Labordeta justifican sobradamente quiénes son.Título: En el remolino Autor: José Antonio Labordeta
Ed: Anagrama, Barcelona 2007
Precio: 14 €
Páginas: 129
Lo Mejor: Un estilo potentísimo y literario que contrasta con la narrativa paupérrima de la actualidad
Lo Peor: Los estereotipos que la sociedad atribuye a un espléndido autor como Labordeta.





