civiNova

La ciudad de la cultura

ISSN 1989 - 5658

THE ROAD (LA CARRETERA)

[7 Febrero 2010]
Un objetivo: llegar al mar; un fin: sobrevivir. La película comienza con un flashback, siendo ésta la principal diferencia con respecto a la novela homónima de Cormac McCarthy (Premio Putlitzer 2007), pero que por otra parte parece esencial en el discurso narrativo del film, tanto para hacer avanzar el relato de la historia como para descansar a la vista de tanta catástrofe y desolación. Además, para seguir sobreviviendo ante la nada más absoluta, qué nos quedan sino los recuerdos.
La escenografía es sencillamente magnífica, y seguro que para todos aquellos que primero hayan leído la novela, habrán visto fielmente reflejadas las imágenes que su mente iba creando a medida que leían el libro, y que según los títulos de crédito, se han rodado en los Estados de Louisiana, Oregon y Pennsylvania.
Mención aparte, merece la magnífica fotografía del español Javier Aguirresarobe, con la inteligente idea de filmar en tonos apagados con unas gamas de ocres y grises absolutamente maravillosas, y que dan mayor verosimilitud a la historia, lo que contrasta con el color intenso de los flashback de los recuerdos anteriores a la hecatombe (por la que se encuentra nominado a los Premios BAFTA 2009). Del mismo modo, no quiero dejar escapar una mención a la música del genial Nick Cave.
¿Cómo será el fin del mundo? seguramente muy parecido a lo que Cormac McCarthy ha plasmado en su The Road, con una muerte lenta de aquellos que sobrevivan a la gran catástrofe, y muy distinta a lo filmado en la película 2012, y que muy sorprendentemente algunos de los espectadores iban buscando en este film de John Hillcoat.
La película nos presenta a un padre y un hijo empujando un carrito por caminos y carreteras desiertas. Lo de menos es la causa de tanta destrucción, una guerra nuclear o bactereológica, lo importante en este caso es la desnudez más absoluta, un mundo donde no existen los avances tecnológicos, las pertenencias y donde la natrualeza es un bien herido de muerte. ¿Qué queda cuando sólo existen los recuerdos? esa podría ser una de las múltiples propuestas que Cormac McCarthy deja; otra podría ser que está forrada con un film transparente y continuo, lleno de una poesía que se levanta por encima de la más absoluta destrucción y de la soledad humana.
Pero no todo es negativo, la desconfianza en el ser humano, se compensa con la cercanía en muchas ocasiones de la idea de Dios que tiene el pueblo norteamericano, muy imbuido en múltiples creencias religiosas; y también por el cariño que se profesan un padre y un hijo, interpretados por unos excelentes Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, a los que se une una bellísima en la desesperación Charlize Theron, empeñada en no salir guapa en sus últimas aparaciones (algo que no consigue) y que en este caso, resulta increíble el gran parecido físico en las líneas del rostro con su hijo en la ficción.
El discurso lineal de la película es bastante fiel a la novela, incluso al final, que bajo mi punto de vista podría haber añadido la parábola final del libro, que sin duda es magnífica, y engrandece al ser humano por dotarle de esperanza.
Excelente película.

José Hierro

[5 Febrero 2010]

No, si yo no digo
que no estén bien en donde están:
más aseados y atendidos
que en el lugar en que nacieron,
donde vivieron tantos siglos.
Allí el tiempo los devoraba.
El sol, la lluvia, el viento, el hielo,
los hombres iban desgarrándoles
la piel, los músculos de piedra
y ofrendaban el esqueleto
―fustes, dovelas, capiteles―
al aire azul de la mañana.
Atormentados por los cardos,
heridos por las lagartijas,
cegados por los estorninos,
por las ovejas y las cabras.

 

hierroAsí comienza uno de los más memorables poemas de José Hierro: Los claustros, de Cuaderno de Nueva York (1998). Es uno de los textos que forman parte de la antología videográfica Palabra e imagen.

Aparece en la Colección Literaria Universidad Popular, que dirigen Guadalupe Grande y Luz Pichel, y recoge en un libro dieciocho poemas leídos entre 1993 y 2001 por José Hierro en la Universidad Popular de San Sebastián de los Reyes que lleva su nombre.

Se trata - explican los editores- de los años en que José Hierro acababa de publicar Agenda y en los que Cuaderno de Nueva York estaba en proceso de escritura y culminación, años en los que el poeta se encontraba en estado de pleno resurgimiento tras un largo periodo de silencio, y durante los cuales, en no pocas ocasiones, ensayaba por primera vez la lectura de algunos de sus nuevos poemas. Los lectores podrán encontrar y reencontrar la poesía, la voz y la presencia de José Hierro en aquellos momentos en los que el autor retornaba a sus primeros poemas y se abismaba sobre los últimos, en el período de su más intensa madurez.

Al libro le acompaña un DVD que contiene las grabaciones de los poemas con la voz y la presencia imponente de Hierro, que muestra en las imágenes las huellas que dejaban en su cara las gafas del oxígeno que precisaba cada vez más.

Esas grabaciones de lecturas son un homenaje a la obra y la memoria de José Hierro, uno de los poetas fundamentales de los últimos cincuenta años: Un documento poético y visual - las palabras son otra vez de los editores de la antología- que da cuenta de la cercanía, de la alta humanidad y de la pudorosa y rotunda delicadeza con que José Hierro se convertía en intérprete de su propia poesía.

Pero son mucho más que eso. Quienes oímos los versos de Agenda o de Cuaderno de Nueva York alguna vez en la voz de Pepe Hierro celebramos no sólo su enorme valor documental, sino el valor añadido que adquieren estos textos en la presencia y la figura del poeta, que cerraba así Los claustros:

No, si yo no digo
que no estén mejor donde están
―en estos refugios asépticos―
que en las tabernas de sus pueblos,
ennegrecidos los pulmones
por el tabaco, suicidándose
con el porrón de vino tinto,
o con la copa de aguardiente,
oyendo coplas indecentes
en el tiempo de la vendimia,
rezando cuando la campana
tocaba a muerto.
No, si yo
no diré nunca que no estén
mucho mejor en donde están
que en donde estaban…
¡Estos claustros…!

Santos Domínguez

LISA GERMANO

[5 Febrero 2010]
El sonido que desprenden las teclas de su piano te llegan directamente al corazón, y un leve estremecimiento recorre todo tu cuerpo cuando escuchas su voz por primera vez. Intimismo en estado puro, genialidad escondida al gran público, pero que el interminable mundo de internet saca a la luz. Como un todo, el mundo musical, poético e interpretativo de Lisa Germano utiliza los instrumentos de lo cotidiano para trasladarte fuera de él y sumergirte en las profundiades del abismo más existencial, para luego proponerte un viaje de vuelta a esa finjida normalidad y conseguir al menos que te sientas bien, sino hacerte mejor persona.
Universo de notas, acordes y sensaciones que desprenden la originalidad de los grandes artistas derribados por un stablisment soez y sin sentido. Lisa Germano regenta una librería en Los Ángeles, y así pasa el día, rodeada de libros, para por la noche retirarse a su morada y componer estas pequeñas joyas musicales que no dejan indiferente a aquel que tenga un mínimo de sensibilidad en sus entrañas.
Magic Neighbor (2009) es su último Cd, pero eso es lo de menos, pues su carrera en solitario cuenta con diez Lp’s (según su página web) y adquiere cierto relieve en 1994 con su álbum Happiness, pero antes de eso, ya había acompañado a John Mellencamp durante siete años y ha sido música de sesión, entre otros, del propio Mellencamp, David Bowie, Simple Minds, Sheryl Crow o Jewel.
Pero su valor está muy por encima de sus colaboraciones, dejando en su haber canciones como: A Psychopath; of Love and Colors, A Guy Like You o Cry Wolf.
Lisa Germano, genialidad en estado puro.

NO SÉ QUÉ DECIRTE HIJO

[5 Febrero 2010]

No sé qué decirte hijo. El Hombre posee grandes virtudes, como el amor, el poder de crear o la esperanza, pero también atesora el innato poder de la autodestrucción. Todo en algún sentido es finito. Nada perdura, ni tan siquiera los dinosaurios que durante miles de años poblaron la Tierra. Incluso ellos sucumbieron, al igual que las truchas que un día habitaron en el río en el que hoy no podemos beber agua.

No sé cómo explicártelo hijo. Todo es un ciclo. A veces, cuando llega la primavera, contemplamos cómo florece el árbol del jardín o cómo unos pájaros hacen su nido en el tejado de nuestra casa. Pero llega un año, en el que ese árbol deja de florecer, o esos pájaros dejan de anidar. Entonces algo cambia, pero nuestros compulsivos movimientos diarios, apenas nos dejan ver más allá de los sucesos que tanto nos acechan y nos agobian, y que tan importantes son para nosotros, pero tan insignificantes son para los demás.

Eso creo que es lo que ha pasado, que no hemos sido capaces de mirar más allá de nuestro resquebrajado caparazón, y un día de repente todo se ha venido abajo, y lo que antes era tan importante, ahora simplemente ha dejado de existir.

 

Hace unos días, Second publicaba en el blog de su páguina web, que se han retirado durante un mes de los conciertos en directo (ya podéis consultar nuevas fechas en http://www.second.es/) para dar forma a los temas de su nuevo CD. Su cantante declara que ya tienen veintiuna canciones casi listas, de entre las que elegirán las que formarán parte de su nuevo trabajo, que quieren grabar en verano y que salga a la luz el próximo otoño. José Ángel Frutos, también nos anuncia que a partir de ahora firmará como SEAN, para de esta forma acortar su largo nombre.

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