PRECIOUS
Harold Bloom. Cuentos y cuentistas
Harold Bloom.
Cuentos y cuentistas.
El canon del cuento.
Traducción de Tomás Cuadrado
Páginas de Espuma. Madrid, 2009.
Entre Pushkin y Carver, Cuentos y cuentistas. El canon del cuento, de Harold Bloom que publica Páginas de Espuma, es un recorrido por la evolución del cuento contemporáneo a través de 39 autores.
Un siglo y medio transcurre entre la muerte del ruso y la desaparición del norteamericano. Un siglo y medio en el que la técnica del relato breve se va perfilando en torno a dos ejes: el cuento clásico, con sorpresa emergente y final cerrado que integra lo fantástico y lo cotidiano (Poe, Kafka, Borges, Cortázar) y el que arranca de Turgueniev y Chejov con sus finales abiertos y elusivos que llegan a la posmodernidad de Carver pasando por Sherwood Anderson y Joyce.
Un recorrido que empieza en el universo dantesco y purgatorial de La dama de picas, pasa por el tenebrismo irónico de Nathaniel Hawthorne, por la obsesiva frustración sexual de Andersen, por la parábola vampírica de Ligeia de Poe y la parábola prekafkiana de El campanario de Melville, por El capote de Gogol y los cuentos evasivos de Mark Twain, por las fantasías emersonianas de Henry James y un Maupassant que enseñó a Chejov a representar la banalidad en sus cuentos.
En el canon de Bloom están también O. Henry y sus sorpresas previsibles, Kipling y su dominio del tono, el humanismo desesperado de Jack London, Sherwood Anderson entre la limitación y la pureza, o Los muertos de Joyce, una obra maestra definitiva.
Un largo y profundo capítulo sobre Kafka, que escapó a su propia audacia, no creyó en nada y sólo confió en el imperativo de ser un escritor, deja paso a la lectura de Judas en flor, de Katherine Anne Porter, de El fin del asilo de Isaac Babel y de la Vuelta a Babilonia de Scott Fitzgerald como una elegía por la generación perdida a la que pertenecía también Hemingway, que es para Bloom el mejor escritor de relatos en lengua inglesa junto con Joyce.
En los últimos capítulos, un espléndido análisis de Lo que arde, de Eudora Welty; el esplendor inquietante de El marido rural, de John Cheever; el Bestiario de Cortázar; Las ciudades invisibles de Italo Calvino; Flannery O’Connor y Una vista del bosque, sólido y desagradable, y finalmente Catedral, de Raymond Carver, a quien -sospecha Bloom a partir de abundantes indicios- puede que hayamos sobrevalorado.
Cierra el volumen un utilísimo índice onomástico que permite localizar rápidamente las referencias a un autor o el análisis de un cuento concreto.
Arte para recomendar por J.M. Velasco
Quiero empezar felicitando a la ciudad de Málaga por esa gran rehabilitación y restauración del Palacio de Villalón, que no solo recupera el esplendor perdido sino que, para octubre, es posible su inauguración como sede de la nueva colección del museo Carmen Thyssen. Estaremos ahí para verlo y para comentarlo. Y como estamos en Málaga no hay que dejar de ver la obra de estos maestros de la provocación en el CAC Málaga, me refiero a Gilbert & George.
Málaga es la primera capital en Europa en acoger la exposición de estos grandes artistas británicos. El centro de Arte Contemporáneo presenta la primera gran exposición de Gilbert & George tras diez años sin exponer en España. Jack Freak Pictures, su serie más ambiciosa realizada hasta el momento, viajará a seis países europeos siendo España, y más concretamente, Málaga, la primera capital en acoger esta impresionante selección. La religión, la raza, la sexualidad o las críticas al establishment británico constituyen la base de una exposición en la que los colores blanco, rojo y azul que simbolizan la bandera británica se erigen como ejes centrales sobre los que versa la muestra. Se podrá ver hasta el 9 de Mayo.
FESTIVAL ELLAS CREAN 2010: CONCIERTO DE NAWJA NIMRI
Un lento y ascendente sonido, fue llenando el escenario de la Sala Galileo Galilei cuando salieron a escena los músicos que acompañan a Nawja (que tardó diez minutos en salir) y que interpretaban un desconocido Siento el diablo en ti, hasta que la voz de tonos graves y susurros de Nimri les acompañó en la ejecución de la canción. Y esa fue la tónica del concierto, temas extensos llenos de matices musicales apenas interrumpidos por el leve susurro de Nimri y que convirtieron la actuación en un espectáculo a medio camino entre el pop oscuro y el rock experimental y progresivo. A los que se les unieron, letras llenas de referencias a su animalario particular de huesos y calaveras, lo que no es de extrañar cuando ella misma define el disco como: “un romance con Lucifer”. Letras extrañas y a la deriva (que Nawja dice que: “siempre buscan reflejar un sentimiento de desapego de lo natural, de la lucha contra el todo y de añoranza de lo simple”) y que van desde el “no sé quién soy” del Déjame pasar o el “pequeñas flores azules corren sobre mi piel” del tema Me tiene que doler.
Nawja inunda el escenario con su sola presencia, a la que apenas acompaña con leves movimientos arrítmicos de su cuerpo, y unos pasionales giros de su cabeza, manteniendo el tipo con su particular cigarrillo en una mano y el micrófono en la otra, lo que le permite encogerse dentro del minúsculo escenario cuando sus compañeros Alfonso, Javi, Borja e Iván interpretan sus sonidos delirantes en unos temas claramente extendidos en su parte musical, y en los que ellos ponen en práctica todas sus dotes interpretativas.
No obstante, los mejores momentos del concierto, se vivieron con temas como su single El Último Primate, Como un animal o Dirás la verdad, canciones más cercanas a ritmos pop más convencionales, y en donde Nawja acopla mejor su voz (ella misma se confiesa asustada ante la acogida que tendrá su interpretación en castellano) y que alguien me sugiere que tiene toques a la cantante islandesa Björk.
El final del concierto no podía ser otro que con su amigo Carlos Jean guitarra en mano en el escenario, interpretando uno de los temas que han compuesto juntos (¿Crime?), y que ya en inglés, nos mostraron a una cantante con una voz más potente y llena de energía, a la que se unieron sus grandes dosis interpretativas fusionadas con gestos de complicidad con el público, lo que despeja las dudas que su último álbum nos ha dejado.







